La incertidumbre para los médicos que este año aspiran a una plaza de formación especializada, los conocidos como MIR, comenzó el pasado verano, con la dimisión en bloque del comité de expertos que elabora la prueba , tal como adelantó ABC. Pero siguió con retrasos en la publicación de las listas de admitidos o errores en sus datos de calificación académica, entre otros. Por ello, la Asociación MIR España ha registrado formalmente en la madrugada de este jueves un escrito por el que exige al departamento de Mónica García una auditoría independiente del proceso, así como la depuración de responsabilidades por una prueba que consideran que ha sido un caos. En el escrito, al que ha tenido acceso este medio, la asociación exige la realización inmediata de una auditoría externa, independiente y pública que incluya un cronograma real de decisiones y responsables por unidad u órgano, un análisis técnico del fallo del sistema de inscripción, la evaluación de la contratación administrativa (licitación, adjudicación y formalización) y su impacto en los plazos, la gestión de listados, baremo y recursos administrativos, la logística de sedes, vocalías, interventores y comisiones y las incidencias materiales del examen y controles de calidad previos. Este informe, reclaman, deberá ser publicado y los responsables del proceso MIR tienen que comparecer para dar explicaciones de lo ocurrido. Además, en el escrito dirigido a la ministra de Sanidad, la asociación exige la depuración de responsabilidades «políticas y administrativas» en función de las conclusiones de esa auditoría, «con medidas correctoras verificables y no meramente declarativas». Para que lo de este año no vuelva a suceder los MIR reclaman a Sanidad que establezca un calendario vinculante, blindado normativamente, que impida modificaciones unilaterales sin resolución motivada y medidas automáticas de mitigación. También piden la revisión del modelo de contratación de servicios críticos de la prueba, garantizando su adjudicación y formalización con antelación suficiente para no comprometer el procedimiento selectivo. «La Asociación MIR España no puede aceptar que un proceso que condiciona la vida profesional y personal de decenas de miles de médicos se gestione mediante improvisación estructural, opacidad administrativa y ausencia de responsabilidades. Exigimos rigor institucional, transparencia y respeto a quienes sostendrán el Sistema Nacional de Salud en los próximos años», finaliza el escrito, sobre el que piden una respuesta formal del Ministerio de Sanidad, así como una reunión urgente para tratar el asunto. En esta convocatoria, explica Jesús Arzúa, presidente de la Asociación MIR España, se ha dado «en mayor descontrol y el mayor despropósito en los 50 años» que lleva el examen. «Nunca hemos asistido a semejante cúmulo de irregularidades y de fallos y creemos que esto no se puede asumir», lamenta. Critica además la «falta de planificación y transparencia» sin que eso haya derivado en la asunción de responsabilidades. «Creemos que se deben identificar todos los errores, qué es lo que ha estado fallando durante todo el proceso, hacer autocrítica y de esa forma mejorar», sentencia. La asociación que representa a los MIR recuerda cómo la Orden que el ministerio publicó el pasado agosto en el BOE fijaba todos los plazos para la misma, unos tiempos que a lo largo del proceso no se han cumplido. «Desde este primer momento se observa una ruptura progresiva del calendario oficial, sin resoluciones motivadas de ampliación ni publicación de causas técnicas detalladas», apuntan. Ya desde el primer momento, cuando los médicos tenían que inscribirse para poder realizar el examen, hubo incidencias técnicas que llevaron a una ampliación del plazo, lo que comenzó ya a provocar «incertidumbre» entre los opositores, recuerdan. Esa inquietud aumentó con el retraso de un mes en la publicación de las listas provisionales de admitidos y no admitidos, que además estaban con errores en la información académica de los opositores, «lo que incrementó exponencialmente el volumen de subsanaciones y recursos y tensionó de forma artificial los plazos restantes del procedimiento». Esos fallos se mantuvieron en las listas definitivas que Sanidad publicó a pocos días del examen, de manera que «de forma especialmente grave» permitió que se presentaran al examen personas no admitidas mientras se tramitaban recursos de alzada «generando un escenario de inseguridad jurídica sin precedentes para la custodia del principio de igualdad y para la validez del propio proceso selectivo». Pero durante el examen en sí los opositores se encontraron con más problemas. La asociación MIR menciona varios en su escrito: defectos de maquetación y edición, imágenes sobre las que tenían que responder que se encontraban notablemente reducidas, pixeladas o con calidad insuficiente o erratas. Esta situación, aseguran, pone sobre la mesa la necesidad de «un protocolo nacional reforzado de control de calidad previo y contingencia». «Durante semanas, la Asociación MIR España recibió un volumen anormalmente alto de consultas y quejas: dudas constantes sobre fecha real del examen, admisión, plazos, sedes y garantías jurídicas mínimas. Esta presión no fue episódica: la Asociación actuó de facto como canal informal de información ante la ausencia de comunicaciones institucionales claras», explican. Por todo ello, creen que no pueden dejar pasar el asunto y que pueda llegar a repetirse en futuras convocatorias. «No se puede normalizar esta forma de gestionar la formación sanitaria especializada, esto afecta a miles de opositores y residentes», concluye Arzúa.