En el barrio de Monte Porreiro, el Centro Asociado de la UNED en Pontevedra ha decidido que la etiqueta de "universidad a distancia" se le queda corta, o más bien, que prefieren ser la distancia más corta entre la sociedad y el conocimiento. Bajo la batuta de Rafa Cotelo, responsable de Extensión Universitaria, el centro se ha transformado en un hervidero de actividad donde conviven los archivos históricos con el sudor de la bailoterapia y los acordes de un coro internacional. Lo que allí sucede no es solo academia; es una extensión universitaria que busca responder a las necesidades reales de la gente, demostrando que aprender y pasarlo bien pueden ser, y de hecho son, las dos caras de la misma moneda. Uno de los pilares de este ecosistema es el coro abierto dirigido por la canadiense Bonnie Cooper, quien llegó a Pontevedra por amor y se quedó prendada de la tierra y de sus voces. Lejos de exigencias elitistas, Cooper defiende que todo el mundo puede cantar si se atreve a perder el miedo y a tratar la voz como el instrumento que es. Con un repertorio que viaja desde las canciones populares de Galicia hasta ritmos africanos, italianos o alemanes, este grupo prepara ya su gran actuación para el próximo 20 de mayo, demostrando que la armonía no entiende de edades ni de perfiles cerrados. Pero no todo es música; el rigor investigador también tiene su hueco con Chema Leal, un experto que se sumerge en los archivos para rescatar historias de corsarios, brujas e inquisidores que luego vuelca en sus clases. Su último hallazgo desafía la historiografía oficial: la emigración gallega de los años 40 y 50 no solo miró hacia Europa, sino hacia Buenos Aires, Brasil o Venezuela. Leal, que no duda en calificar de "sinsentido" el olvido político actual de nuestro pasado migratorio, prepara para abril una exposición con aportaciones de los propios alumnos que terminará donada al Consello da Cultura Galega. La energía física la pone Nelson Quinteiro, responsable de una bailoterapia enfocada en el baile gallego que tiene a sus alumnas (y algunos alumnos) sudando la gota gorda cada miércoles. Quinteiro no se limita a enseñar pasos; trabaja el empoderamiento, la autoestima y la creación de redes sociales que sacan a la gente de casa. El entusiasmo es tal que sus alumnas no dudan en calificarlo con una "matrícula de honor", destacando también la labor de Luciano con los bailes latinos, formando un equipo que ha convertido la UNED en un espacio multidisciplinar lleno de vida. Al final del día, entre investigaciones sobre el lino y coreografías tradicionales, queda claro que en Pontevedra la universidad es, sobre todo, un lugar donde se celebra la vida.