No todo es cuestión de calorías. Lo que ponemos en el plato no solo se refleja en la báscula, sino que también deja huella en el cerebro. Así lo demuestra un estudio liderado por investigadores malagueños, que revela que la dieta mediterránea es más efectiva que la popular dieta cetogénica (keto) a la hora de mejorar la depresión en pacientes con obesidad.