"El agua rezumaba del suelo". Es la explicación que daba en COPE Rocío Lizcano, una vecina de El Robledo (Ciudad Real) cuya vivienda se ha vista afectada por la crecida del río Bullaque tras las intensas lluvias de las últimas semanas. El semisótano de su vivienda se encuentra totalmente inundado después de que el agua comenzara a brotar desde la propia tierra. "Hemos tenido toda la noche dos bombas sacando agua y aún así, pues, nos llega por las rodillas", explica Rocío. La situación es crítica, ya que según la advertencia de los bomberos, "si paramos, nos llegaría hasta por la cintura o incluso más alto". El nivel del agua es tal que ya cubre el tercer o cuarto escalón de la escalera de acceso a la planta superior. La familia ha perdido el que era su espacio principal, "en el que hacíamos vida". En este semisótano inundado tenían dos dormitorios, un baño y una cocina campera. "En la parte de arriba realmente no era nuestra vivienda principal, era la de abajo, porque teníamos nuestra lumbre, en fin, era donde estábamos siempre", lamenta. La solidaridad de los vecinos ha sido clave para mitigar los daños materiales. "Gracias a Dios que vinieron muchísima gente, vamos, la mitad del pueblo, y nos ayudaron a sacar todo", relata Rocío. En mitad del caos, los enseres fueron puestos a salvo por los voluntarios: "Yo no sé ni dónde tengo los muebles, porque cada uno se lo fue llevando para poder salvarlo". Agradecen especialmente la ayuda de Noelia, la dueña de un bar cercano, que "se ha preocupado mucho, nos ha traído comida, un caldito caliente que nos vino muy bien para la noche que tuvimos". La incertidumbre y el miedo marcan las próximas horas para esta familia de Rocío. A pesar de los esfuerzos con las bombas de achique, el nivel del agua no desciende y el pronóstico meteorológico no es alentador. "Vemos que el agua no baja, entonces como mañana llueva más, pues yo no sé dónde vamos a llegar", sentencia esta vecina de El Robledo con preocupación.