Las herencias suelen llegar en uno de los momentos más difíciles para una familia. A la gestión emocional se le suma una lista de trámites: certificados, notaría, reparto de bienes y, por supuesto, la parte fiscal. En ese proceso, muchas personas se centran en lo más conocido —quién hereda qué y cuánto hay que pagar—, pero no siempre se tiene una visión completa de todas las obligaciones que pueden aparecer al aceptar una herencia.