La Hermandad de la Pasión de Pamplona ha presentado un año clave en su historia, marcado por la elección de Marimar Ganuza como la primera mujer priora en 138 años y la celebración del centenario de la incorporación de la mujer a la hermandad. Bajo el lema de "continuidad con renovación y actualización", la nueva junta de gobierno busca preservar la esencia de la institución mientras la adapta a los nuevos tiempos, un objetivo que se refleja tanto en sus nombramientos como en la importante obra de renovación de su sede. Este año se conmemora el centenario de las hermanas, un hito que celebra los 100 años de la integración de la mujer en la vida de la cofradía. La nueva priora ha destacado la importancia de este aniversario: "es un hito hablar de asociacionismo femenino hace 100 años, y hablar de que una asociación masculina integrase a la mujer, pues dice mucho de la grandeza de la hermandad". Para celebrarlo, se han programado actos como una misa solemne en la catedral el 6 de marzo y una exposición sobre la Dolorosa en septiembre. Al frente de este nuevo capítulo se sitúa Maritza, quien asume el cargo con orgullo. "Tengo el honor y la responsabilidad de ser la primera mujer priora en 138 años", ha afirmado. Junto a ella, Raquel Viderain se estrena como priora de hermanas, consolidando una mayor presencia femenina en los órganos de gobierno de la entidad, un proceso que comenzó en 1989 con la incorporación de las tres primeras mujeres a la junta. La hermandad también ha acometido una necesaria obra de reforma en su sede, con una inversión cercana a los 60.000 euros. Los trabajos se iniciaron para solucionar un problema serio de filtraciones y han incluido la renovación de tejados, canalones, ventanas y la creación de un nuevo retablo en el oratorio, diseñado al estilo de Víctor Eusa. La obra se ha financiado con cuotas de los más de 3000 hermanos, ahorros y donativos. El objetivo de la intervención iba más allá de la mera reparación. "Queríamos que esto dejase de ser un almacén de pasos, que era un poco la sensación que podía dar para convertirlo en un oratorio, en un museo", ha explicado la priora. La renovación busca crear un espacio más acogedor y adecuado para albergar el valioso patrimonio material e inmaterial de la cofradía, que incluye pasos de gran tonelaje que ahora descansan sobre un suelo de resina reforzado. Además de estas novedades, la hermandad mantiene una intensa actividad con la catequesis de más de 1.200 niños, la consolidación de sus bandas de música, la organización de la procesión del Santo Entierro y otros actos de Cuaresma y Semana Santa. Todo ello con el fin de ser una "hermandad viva" a lo largo de todo el año. Para mantener este nivel de actividad y preservar su legado, la Hermandad de la Pasión hace un llamamiento a la colaboración. Se necesitan voluntarios, tanto hombres como mujeres, para portar los pasos y participar en las procesiones, así como nuevos hermanos para asegurar el futuro de la institución. Desde la junta recuerdan que las puertas están abiertas y que la cuota general, de 25 euros al año, es "asequible para todos", con el fin de que nadie se quede sin participar por motivos económicos.