Con la llegada del Carnaval, una de las fiestas más multitudinarias y divertidas de Alicante, surge la pregunta de cada año: Cuáles son las tendencias en disfraces este año?. Laura Molina, directora de marketing de la empresa Disfrazzes, ha desvelado en el programa Herrera en COPE en Alicante cuáles son los atuendos más demandados para estas fechas, con sorpresas influenciadas por el cine, la música y hasta recientes eventos deportivos. Para los más pequeños, el éxito rotundo de este año son los disfraces de las guerreras K-Pop, inspirados en una reciente película de Netflix. Según Molina, "ha habido bastante locura alrededor de esta fantasía", convirtiéndose en el disfraz "más vendido" para niñas de entre 3 y 12 años. Esta moda ha desbancado a opciones más tradicionales, consolidándose como la opción preferida en el sector infantil. En el público adulto, la tendencia está marcada por la funcionalidad y la comodidad, especialmente porque el Carnaval ha llegado "tan tempranito" este año. Triunfan los disfraces calentitos y los monos, que permiten llevar ropa debajo, como los chándales de los años 80 y 90, los trajes de astronauta o los inspirados en series como El Juego del Calamar. Además, los clásicos como los disfraces de vikingos y animales con "pelito calentito" mantienen su popularidad en los años más fríos. Una de las mayores sorpresas ha surgido a raíz de la reciente actuación de Bad Bunny en la final de la Super Bowl. Aunque el evento ha sido muy cercano a las fechas de Carnaval, la empresa ha detectado un aumento masivo en el interés por un disfraz en particular. "Estamos recibiendo ya un montón de búsquedas en la web y en nuestro buscador, es el de arbustos", explica Molina, refiriéndose a los bailarines que acompañaron al artista. La demanda es tal que ya se plantean incorporarlo a su catálogo. Más allá de las modas puntuales, Laura Molina señala un cambio de mentalidad en los consumidores después del COVID. Ahora se tiende "a celebrar más las cosas", lo que impulsa la búsqueda de disfraces más visuales y fotogénicos, en línea con la tendencia de lo 'instagrameable'. Este fenómeno también ha provocado que el disfraz en familia gane popularidad, lo que se traduce en un ligero aumento del gasto medio por persona.