El usufructo es una figura jurídica muy frecuente en España, especialmente cuando hay herencias de por medio. En términos generales, implica que una persona (el usufructuario) tiene derecho a usar un bien y a disfrutar de sus rendimientos —por ejemplo, vivir en una vivienda—, mientras que otra persona (el nudo propietario) mantiene la propiedad “desnuda”, es decir, la titularidad sin el disfrute directo mientras el usufructo siga vigente.