El Gobierno vasco ha dado un doble impulso al campo al abrir el plazo para solicitar las ayudas de la PAC 2026 con casi un mes de antelación y presentar en el Parlamento la nueva Estrategia de Desarrollo Rural 2030. Esta hoja de ruta, según ha explicado, en el espacio ETXEKOAK de COPE Euskadi, la consejera de Alimentación y Desarrollo Rural, Amaia Barredo, busca reforzar el futuro de los pueblos durante los próximos años. El adelanto en la solicitud de las ayudas de la PAC permitirá a los agricultores y ganaderos solicitar con antelación las intervenciones para complementar su renta. La consejera ha destacado que el objetivo es aumentar la liquidez de sus explotaciones para que puedan afrontar la compra de abonos y semillas, especialmente tras una campaña anterior que no fue “demasiado buena a nivel productivo”. Para ello, se están articulando instrumentos financieros con entidades bancarias que faciliten anticipos. A pesar de que se ha conseguido agilizar los pagos, Barredo ha reconocido la excesiva burocracia del sistema. “Es un sistema complejo, incluso para la propia administración”, ha señalado la consejera, quien ha afirmado que trabajan para que la futura política agraria sea más simple y esté mejor alineada con las necesidades del sector. En este sentido, ha sido tajante al afirmar: "Es una política agraria común que no ha simplificado la política anterior, sino que la ha complicado". La Estrategia de Desarrollo Rural 2030 pretende dotar a las zonas rurales de mejores servicios, conectividad y actividad económica para equipararlas al resto del territorio. Barredo ha recordado que el 12,4% de la población vasca vive en zonas rurales, pero gestiona el 96% de la superficie de Euskadi. “Tenemos muy poquita gente en mucha superficie”, ha apuntado, lo que dificulta la eficiencia de los servicios, la movilidad o el acceso a la vivienda. Este plan articula un nuevo modelo de gobernanza colaborativa y participativa, donde las necesidades se transmiten “de abajo a arriba”. La población local, a través de sus organizaciones, identifica las líneas estratégicas y los proyectos prioritarios para su comarca, permitiendo a las administraciones (ayuntamientos, diputaciones y Gobierno) conocer de primera mano sus demandas. De este proceso han surgido dos necesidades principales. Por un lado, la de articular actividad económica ligada a la cadena de alimentación y, por otro, una marcada apuesta por la vivienda, ya que en muchos pueblos el parque inmobiliario está envejecido y no existen promociones nuevas debido a la falta de rentabilidad.