El Vaticano ha instado a la Fraternidad San Pío X a que suspenda las ordenaciones episcopales previstas para el próximo 1 de julio, pues de lo contrario conllevaría la ruptura con “la comunión eclesial”, recordando que corresponde al Papa los nombramientos de obispos, al ostentar “una potestad ordinaria suprema, plena, universal, inmediata y directa”. Así se lo ha recordado el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, en la reunión que ha mantenido este jueves, 12 de febrero, con el Superior General de la Fraternidad San Pío X, Davide Pagliarani. Un encuentro que la Santa Sede precisa se ha producido en un ambiente “cordial y sincero”, en la que el cardenal Fernández ha propuesto a la asociación “un itinerario de diálogo específicamente teológico, con una metodología precisa”, en la que se incluiría “la diferencia entre el acto de fe y el "obsequio religioso de la mente y de la voluntad" o “los grados de adhesión que requieren los diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación”. Por otro lado el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha propuesto abordar algunos de los temas propuestos por la Fraternidad San Pío X en una carta fechada por el 17 de enero de 2019. “Este recorrido tendría como objetivo evidenciar los mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia Católica y, en consecuencia, delinear un estatuto canónico para la Fraternidad”, se puede leer en el comunicado vaticano. Un diálogo que, se insiste desde la Santa Sede, pasa por que la Fraternidad suspenda las próximas ordenaciones episcopales anunciadas hace unas semanas. El Superior General de la Fundación presentará la propuesta a su Consejo y dará su respuesta al Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En caso de una respuesta positiva, se establecerán de común acuerdo los pasos, etapas y procedimientos a seguir. “Se pide a toda la Iglesia acompañar este camino, especialmente en los próximos tiempos, con la oración al Espíritu Santo, quien es el principal artífice de la verdadera comunión eclesial querida por Cristo”, concluye el comunicado de la Santa Sede. Las relaciones entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X han sido complejas desde su fundación en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre. El punto más crítico se produjo en 1988, cuando Lefebvre consagró obispos sin la autorización del Papa, lo que provocó sanciones canónicas y un distanciamiento formal entre ambas partes. Desde entonces, se han llevado a cabo diversos intentos de reconciliación y acercamiento, con avances y retrocesos a lo largo de los años.