El bateeiro que se hundió en Arousa llevaba 12.000 litros de combustible y trajes de supervivencia: las pistas que apuntan al narcotráfico

El hundimiento del bateeiro Nueva Santa Irene en la ría de Arousa, en O Grove (Pontevedra) ha destapado una serie de extrañas circunstancias que ya están bajo el foco policial. El aviso del naufragio se recibió a través del 112 de Emergencias de Galicia y del centro de Salvamento Marítimo de Fisterra, activando un dispositivo que, tras salvar la vida de los tripulantes, descubrió una carga completamente inusual en la embarcación. Una vez rescatados los tripulantes por otra embarcación cercana, la prioridad pasó a ser la lucha contra la posible contaminación marina. Fue durante estas labores cuando los efectivos de Guardacostas de Galicia, liderados por Amador Castro, jefe del servicio de búsqueda y salvamento, encontraron doce bidones de plástico con una capacidad de 1.000 litros de gasoil cada uno. "No es normal que un barco auxiliar de bateas transporte, pues 12 bidones de combustible de 1.000 litros cada uno, o sea, eso fue algo totalmente sorprendente", ha afirmado Castro. El hallazgo de los 12.000 litros de combustible supuso un "auténtico peligro ambiental", según ha descrito Amador Castro, lo que obligó a trabajar "duramente" en medio de un temporal para recuperar los bidones. La operación, que se extendió hasta la medianoche, concluyó con la recuperación de once de los doce depósitos, evitando un desastre ecológico mayor en la ría. Además del combustible, en la embarcación se encontraron trajes de supervivencia, un equipo que, según los expertos, es completamente impropio para barcos que faenan en aguas abrigadas como las de la ría. Este hecho, sumado a que la tripulación "no era una tripulación conocida en la zona" y que incluía a un extranjero de Lituania, hizo saltar todas las alarmas de las fuerzas de seguridad, que tomaron declaración a los rescatados. Amador Castro ha sido tajante al respecto: "Es totalmente anormal encontrar trajes de supervivencia en barcos que faenan y trabajan, pues, en jornada diurna dentro de las rías, que todos los días duermen en casa". El bidón que no pudo ser recuperado intacto se rompió con el hundimiento, pero el gasoil derramado fue contenido y recogido por el servicio autonómico con barreras anticontaminación, por lo que la emergencia ambiental se considera desactivada. Este suceso se enmarca en un contexto de creciente tensión en la ría de Arousa. El propio Castro ha reconocido que la zona se ha convertido en un foco caliente en los últimos meses, con la detección de narcosubmarinos y otras actividades ilícitas. Por ello, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado mantienen "una gran vigilancia en esta zona", y la investigación sobre el 'Nueva Santa Irene' sigue abierta para esclarecer su posible vínculo con el narcotráfico.