La simbología de la Pasión llenan el cartel y la papeleta de sitio del Vía Crucis de las Cofradías de Córdoba con Jesús de la Sangre

Se acerca el Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, uno de los grandes actos del comienzo de la Cuaresma, y la hermandad del Císter , que llevará al Señor de la Sangre, sigue desgranando preparativos. Acaba de dar a conocer el cartel y la papeleta de sitio para esta cita, que se celebra en la tarde del primer sábado de Cuaresma, este año el 21 de febrero. Durante el quinario de su titular se ha dado a conocer el cartel en que se unen la fotografía de Inmaculada de la Rosa y el diseño de Jesús Zurita . En él aparece el Señor de la Sangre, vestido con una túnica imaginada en que se recrean elementos de la Mezquita-Catedral. Son atauriques que adquieren un sentido simbólico, porque visten al Señor de templo y aluden a la profecía que Él mismo hizo de su muerte y resurrección: «Destruid este templo y en tres días lo levantaré». Los cardos y espinos secos aparecen más tarde también en la papeleta de sitio. Aparecen además elementos de la sillería del coro del primer templo, donde irá el Señor acompañado por las hermandades de la ciudad. Como fondo está el Cristo del Conversión, el Crucificado que abre el tramo de nazarenos de la Virgen cada Martes Santo. La papeleta de sitio es obra de Jesús Zurita y en ella se muestra al Señor rodeado de plantas secas, que aluden de manera simbólica a la pasión: cardos, higueras, flores de la pasión, claveles, espinos y zarzas. Su sentido lo explica el propio Jesús Zurita: «La luz evoca al paraíso, que se contrapone a todo lo caduco , a toda vanidad vegetal». En la composición hay también unos ángeles basados en figuras del pintor barroco cordobés Antonio del Castillo, que también portan elementos relacionados con la luz. Así, uno sostiene un sol entre las manos, pero con menos brillo que las potencias del Señor, mientras que otro prende una antorcha para entregar al mundo la luz de Dios, como un Prometeo sin castigo». Es algo, dice el autor, que hace también para sí mismo: «Converso con Dios a través de mi trabajo».