El reciente accidente de tren en Adamuz (Córdoba), del que está a punto de cumplirse un mes y en el que perdieron la vida 46 personas, ha puesto el foco sobre la gestión del sistema ferroviario español. Más allá de las incidencias conocidas, las denuncias de los maquinistas, los innumerables retrasos de los trenes, el mantenimiento escaso de las vías... ha salido a la luz un último escándalo: el de los maquinistas de Adif contratados para auscultar las vías –revisar el estado de las vías– que han estado cobrando sin trabajar casi 3 años, como ha sido confirmado hace dos días por el Sindicato Ferroviario en COPE. Unos 2.500 euros al mes, un total de 50.000 euros al año, son las cifras que se manejan que los 30 maquinistas de Adif contratados para este puesto estarían cobrando y a los que no se les ha dado ninguna responsabilidad de trabajo. Todo empezó en 2021 cuando Adif anunció una oferta de empleo pública para contratar maquinistas auscultadores, sacando una treintena de plazas hasta el año 2024, además de la compra de varios trenes específicos para revisar esas vías. Desde entonces la situación está bloqueada, como han denunciado dos de esos maquinistas (que por razones de seguridad vamos a usar nombres ficticios) de Adif en 'Mediodía COPE'. Uno de ellos, Pablo, que ha estado 22 meses en Adif, ha decidido regresar a su antiguo puesto en Renfe, mientras que el otro, Pedro, sigue en la empresa pública esperando a que le asignen tareas. La raíz del problema, según explican, reside en los trenes que deberían operar. Adif adquirió cinco vehículos nuevos y de última tecnología para realizar la auscultación de todas las vías a nivel nacional, que se sumarían a otros cuatro más antiguos ya existentes. Sin embargo, casi tres años después de la licitación de las plazas, la mayoría de estos nuevos trenes siguen sin estar homologados, por lo que no pueden circular. El trabajo de un maquinista auscultador es conducir un tren específico que revisa el estado de las vías. Para ello, Adif cuenta con cuatro vehículos antiguos y adquirió cinco nuevos modelos de última generación. Sin embargo, los maquinistas denuncian el problema: “Se necesita plantilla para mover esos trenes 24 horas al día, pero se nos deja en casa”. Los cinco trenes nuevos no están homologados, por lo que no pueden circular. A su vez, a los nuevos maquinistas no se les forma en el manejo de los cuatro vehículos antiguos. “A mí personalmente me indican que no me van a dar formación, porque como son viejos y se van a retirar, no me la dan”, explica Pablo. El resultado es que el personal cualificado permanece inactivo, a la espera de una formación práctica que nunca llega. La situación ha llevado a los maquinistas a vivir un día a día surrealista. Pedro, que sigue en plantilla de Adif, relata: “Nos hacen ir a una oficina, literalmente, a estar allí sentados 8 horas. Sin hacer nada. Una oficina que no está condicionada para nada porque no estaban preparados para tenernos allí". Por su parte, Pablo, que ha estado 22 meses en Adif antes de volver a Renfe, asegura que en todo ese tiempo su “trabajo efectivo, en formación, son cinco meses”. Ambos maquinistas aseguran haber denunciado la situación internamente a través de correos a Recursos Humanos y del canal ético de Adif, pero afirman que “no ha habido respuesta”. Esta falta de soluciones llevó a Pablo a tomar una decisión drástica y solicitar su reincorporación a su antiguo puesto en Renfe. Aunque sobre el papel las auscultaciones obligatorias se realizan con el escaso personal formado en los trenes antiguos, los maquinistas consideran que es insuficiente. “Una vía de Madrid a Barcelona se revisa una vez al mes, pero con el tráfico ferroviario que hay actualmente, no es suficiente”, sentencian. La seguridad, explican, recae en gran medida en los maquinistas de los trenes comerciales de Renfe, que son quienes detectan las deficiencias de la vía en su día a día. “La infraestructura es conocedora de todo por parte de todos los maquinistas de Renfe, se han quejado del estado de la vía de Madrid a Barcelona, de Madrid a Málaga…”. Sin embargo, Adif no ofrece soluciones. Pese a todo, llaman a la calma: los trenes son seguros porque si un maquinista “ve un peligro, puede detener el tren o ir mucho más despacio”. Pablo lo confirma: “la infraestructura está mal, muy mal”, pero es la pericia del conductor la que evita incidentes. Mientras tanto, Pedro sigue con un futuro “incierto”, cobrando por un trabajo que no le permiten realizar.