El Instituto Andrés de Vandelvira de Albacete ha puesto en marcha un año más su iniciativa ‘Mona Solidaria’ con motivo de la celebración de Jueves Lardero. Los 35 alumnos del ciclo de Grado Medio de Panadería, Pastelería y Confitería han trabajado durante toda la semana en la elaboración de cerca de 300 monas tradicionales, cuya recaudación se destinará íntegramente a Afanion, la Asociación de Familias de Niños con Cáncer de Castilla-La Mancha. La clave de esta iniciativa no solo reside en su fin solidario, sino también en su apuesta por el producto local. Javier Tornero, uno de los responsables del ciclo formativo, explica que personalizan la mona utilizando una harina de kilómetro 0 procedente de Chinchilla de Montearagón. Se trata de la harina de “clarofino”, una variedad de trigo antiguo autóctono. Sin embargo, para el profesor, el ingrediente fundamental es otro. "Ponerle cariño y ponerle amor. Eso es lo más importante", asegura Tornero, quien destaca la importancia de inculcar a los alumnos que trabajen "con alegría". Este es el ingrediente que, junto a una buena fermentación y un horneado preciso, define el éxito de sus monas. Esta actividad se ha convertido también en una valiosa herramienta pedagógica. Según Tornero, la ‘Mona Solidaria’ permite a los estudiantes "ver lo que es un trabajo real en una empresa", una experiencia que les motiva y les prepara para el mundo laboral. La implicación es máxima, como demuestra el hecho de que la producción se extiende durante toda la semana. Además, el profesor destaca que la empleabilidad en estos ciclos es casi del 100 por 100. Los propios alumnos lo confirman. Para Nicolás, uno de los estudiantes, esta elaboración es más especial que otras actividades. "Lo veo bastante más, por, al final, es algo más cultural, algo más de nosotros, y lo veo bastante más implicado hacia lo que vamos a dedicarnos", explica. La vertiente solidaria es el corazón del proyecto. Anabel, representante de Afanion, ha visitado el centro para agradecer la iniciativa y acompañar a los jóvenes. "Qué menos que venir a demostrarles nuestro apoyo, acompañarlos y ver cómo lo hacen, con tanta ilusión y cariño que le ponen siempre", ha señalado. Nada más entrar al obrador, Anabel destaca que "hay un olor dulce, sabroso, que da ganas de comerse un par ellas".