El Pontevedra CF afronta semanas plácidas en lo deportivo, pero no en los despachos. Asentado en la tercera posición de la tabla y con una racha de diez partidos consecutivos sin conocer la derrota, el equipo granate viaja este sábado a Cáceres para medirse a un rival en puestos de descenso. Sin embargo, el técnico, Rubén Domínguez, ha querido rebajar la euforia en su comparecencia semanal, poniendo el foco en las dificultades del choque y en las necesidades de la plantilla. Pese a la diferencia clasificatoria, el entrenador del Pontevedra ha mostrado un respeto máximo por el Cacereño. Domínguez ha recordado que el conjunto extremeño atraviesa un gran momento de forma. "El Cacereño acaba de enganchar una muy buena racha, llega con moral, llega fuerte. Hace cinco semanas estaba tocado y ahora está más vivo que nunca", advirtió el ourensano. Para el técnico, este partido es un claro ejemplo de la igualdad de la categoría: "En esta liga es muy difícil ganarle a cualquier equipo". El preparador granate insistió en la idea de que en Primera Federación no hay adversarios sencillos. "Aquí, en esta categoría, cada equipo se juega la vida o por arriba o por abajo, no hay zona media", explicó. Además, el encuentro tendrá un componente emocional añadido con la presencia de Nico Conesa, exjugador del Pontevedra. "Imagino que al ser su exequipo, pues tendrá muchas ganas, está claro", comentó Domínguez, aunque subrayó que se le tratará "con el mismo respeto que a cualquier otro jugador del Cacereño". La actualidad del club también ha estado marcada por el fichaje fallido de Fede Vico. Rubén Domínguez confirmó que la operación no se realizó por "motivos personales" del futbolista, según le comunicó el director deportivo, Jacobo Maestre. El técnico delegó en el director deportivo las valoraciones sobre este tema, centrándose exclusivamente en los jugadores que tiene a su disposición y en la necesidad urgente de reforzar el centro del campo. La no llegada de Vico acentúa la urgencia en una demarcación clave. "Necesitamos un mediocentro, como el comer", sentenció Domínguez de manera contundente. El entrenador argumentó que actualmente cuenta con solo "tres jugadores para dos puestos" en esa zona, por lo que considera indispensable la llegada de "un mediocentro hecho y derecho que garantice rendimiento" para complementar "la muy buena plantilla que tenemos". "Cuanto antes llegue, mejor", apostilló. El estado del césped de Pasarón fue otro de los puntos críticos de la rueda de prensa. El técnico no dudó en calificarlo de "patatal" y lamentó que dificulte la propuesta de juego del equipo. "Queremos todos juego combinativo, juego dinámico, pero es muy difícil jugar en este campo", afirmó, aunque matizó que no es una excusa porque el equipo se adapta "a lo que haya que jugar para ganar partidos". Con diez jornadas invicto y una sola derrota en los últimos dieciséis partidos, el fantasma del descenso parece olvidado. Domínguez, sin embargo, pide calma y humildad. "No hay que confundir la ambición, que nosotros tenemos la ambición de ganar cada partido, con creer que si el Pontevedra no gana todos los partidos, que esto es un desastre", declaró. El técnico quiere evitar cualquier tipo de complacencia y mantener los pies en el suelo. El buen rendimiento ha provocado un cambio de mentalidad. Si al principio el objetivo era la salvación, ahora la meta es más ambiciosa. "Siendo realistas, ahora sí que es un fracaso si el equipo desciende. El equipo ahora tiene que asumir que nuestra realidad tiene que ser otra", reconoció. Esa nueva realidad es pelear por volver a la categoría de bronce del fútbol español. "Estamos con esa ambición, sin presión, pero con la máxima ilusión de poder llegar a conseguir un playoff 10 años después", confesó. Domínguez rechazó que el equipo pueda sufrir "mal de altura" y se mostró convencido de la fortaleza mental de sus jugadores. Comparó la situación actual con la de su temporada 23-24 en Ourense la que también superaron las expectativas, y fijó la estrategia: "El reto que nos pusimos aquella vez fue llegar a las últimas 8 jornadas lo más cerca que pudiésemos. Pues ahora el reto sigue siendo el mismo". Finalmente, se refirió a la sanción de tres partidos a su preparador físico, Carlos Arosa, que calificó como una decisión que "hay que aceptar".