La espera para las entradas del Concurso de Charangas del Antroxu de Gijón (que se han agotado en poco más de tres horas) ha tenido una protagonista: Lucía Mortera. Es miembro de la charanga Kop'a Vino y llegó a las taquillas del Teatro Jovellanos a las 5:30 horas de este miércoles, convirtiéndose en la primera persona de una larga cola que daba la vuelta al coliseo del Paseo de Begoña cuando abrieron las taquillas en la mañana del jueves. Para Lucía, esta vigilia es más que una simple espera; es el verdadero comienzo del Antroxu. “El carnaval en sí empieza la noche que pasas esperando para conseguir las entradas de las charangas”, ha explicado en declaraciones a COPE Gijón. La motivación es doble: conseguir entradas para que la familia pueda verlos actuar y mantener viva lo que considera “una tradición”. Para poder estar allí, tuvo que pedir días de vacaciones en su trabajo y organizarse en turnos con su marido. La espera no ha sido fácil. Aunque el relevo con su marido y otros compañeros ayudó a sobrellevar el cansancio, la última noche fue especialmente dura. “Esta madrugada (la del jueves) ha sido horrible, porque hubo mucho aire”, ha confesado. El viento fue tan intenso que “salieron sillas volando”, convirtiendo la vigilia en un desafío inesperado. A pesar de su dedicación, este es su primer año en Kop'a Vino, aunque ya tiene experiencia de dos años en otras agrupaciones. Sobre los preparativos para el concurso, Mortera admite que han ido “un poco con el tiempo justo”. Sin embargo, el ánimo está por todo lo alto: “Vamos a tope, a 100”. Con la taquilla a punto de abrir a las 9:30 horas, el objetivo del grupo es conseguir unas 40 entradas, aprovechando el cupo de cuatro por persona. A pesar del cansancio acumulado, reconocido por la propia Lucía -"estoy mallada", decía en COPE-, el espíritu festivo se impone. La pasión por el carnaval es más fuerte que el sueño y el frío, una devoción compartida por las decenas de personas que, como ella, han hecho de la calle su hogar por una noche.