Canarias no solo es una de las comunidades autónomas donde más cuesta llegar a fin de mes, sino también una de las que presenta mayores carencias en conceptos básicos de cultura financiera. Según los datos, el 60% de los canarios admite tener dificultades financieras y la capacidad de ahorro es escasa. Este problema se agrava por una falta de conocimientos para manejar el dinero, lo que lleva a muchas familias a situaciones críticas por el uso inadecuado de tarjetas, créditos al consumo o la ausencia de una planificación presupuestaria. Para Guillermo Marrero, vicedecano del Colegio de Economistas de Las Palmas, la raíz del problema no reside tanto en el nivel de ingresos como en la gestión que se hace de ellos. El experto asegura que la falta de cultura financiera es "notable" en las islas y que la mayor parte de las preocupaciones diarias tienen un "componente económico elevado". De hecho, es tajante al afirmar que "más del 70 por 100 de los casos de problemas financieros es por una cuestión de hábitos y de gasto, que no por una cuestión de ingreso". Esta falta de planificación se refleja en datos preocupantes. Según la última Encuesta de Condiciones de Vida, en Canarias hay más de 85.200 hogares que destinan más del 30% de sus ingresos solo a la vivienda, y más de 46.000 hogares que se han retrasado en el pago de la hipoteca o el alquiler. Marrero explica que, aunque los bajos salarios y el alto coste de la vida influyen, el principio básico sigue siendo el mismo: "tenemos que gastar menos de lo que ganamos". Sin embargo, muchas personas, movidas por un optimismo incierto, acaban atrapadas en productos financieros con intereses muy altos, como las tarjetas 'revolving' o préstamos rápidos. Frente a este panorama, las nuevas generaciones parecen llegar con la lección aprendida. En actos recientes con estudiantes de secundaria, bachillerato y FP organizados por el Colegio de Economistas, Marrero ha observado en los jóvenes "conocimientos sorprendentes y una voluntad de aprendizaje notoria", muy por encima de la media de la población adulta. Esta nueva camada de jóvenes muestra una "verdadera pasión por los números" y la educación financiera. Según el vicedecano, esta sensibilidad podría deberse a que han visto la situación de sus padres o son conscientes del contexto económico, con titulares alarmantes sobre la tasa de riesgo de pobreza o el desempleo. "Creo que quieren salir de de de esa encorsetada realidad", apunta Marrero, quien percibe en ellos un deseo de progresar, emprender y alcanzar mayores cotas de bienestar. Mejorar la salud financiera personal es posible aplicando una serie de hábitos. Guillermo Marrero ofrece tres consejos prácticos para empezar. Lo primero es informarse y dedicar tiempo a la lectura, consultando fuentes oficiales como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el Banco de España o los colegios de economistas, que ofrecen recursos específicos. También destaca el ambicioso plan de educación financiera impulsado por el Gobierno de Canarias. En segundo lugar, el experto recomienda una medida clave: apuntar durante uno o dos meses todos y cada uno de los gastos, "hasta el café que nos tomamos con un amigo". Este ejercicio permite analizar en qué se va el dinero, dónde se puede reducir y buscar alternativas más económicas. Finalmente, el último paso es elaborar un presupuesto detallado, una herramienta que Marrero considera "clave" para tener el control de nuestras finanzas y evitar caer en situaciones de sobreendeudamiento que, en casos extremos, llevan a algunas familias a acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad para exonerar sus deudas.