La Audiencia de Valladolid ha dictado sentencia absolutoria en el caso del varón que fue juzgado bajo la acusación de haber violado a su casera la noche del 12 de agosto de 2023 en el domicilio de ella, con quien, según alegó, mantuvo relaciones sexuales plenas a instancias de la propia denunciante, «que se encontraba totalmente colocada» por la ingesta de cocaína. «Fue sexo consentido, lo hice coaccionado y para que se tranquilizara», es la versión que dio durante el juicio Eduardo G. al recordar los hechos registrados la noche y por los que se enfrentaba a una posible condena de entre ocho años y medio y catorce años de cárcel que pidieron, respectivamente, la fiscal del caso y la acusación particular. El tribunal sentenciador, en su fallo recogido por Ep, justifica la absolución en el hecho de que «las relaciones fueron consentidas por ella, que no se hallaba profundamente dormida, ni tenía anulada su voluntad», al tiempo que no se considera probado que el ahora absuelto la amenazara en persona, por teléfono, por la aplicación de mensajería instantánea denominada 'Telegram', ni a través de su tía, entre los días 13 de agosto de 2023 y 16 de agosto de 2023, para que no denunciara lo ocurrido. De lo que no quedaba duda alguna es que denunciado y denunciante tuvieron sexo aquella noche, como así corrobora el positivo en ADN de Eduardo objetivado por el Instituto Nacional de Toxicología, de forma que la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia de Valladolid tenía que dictaminar sobre si tales relaciones fueron consentidas por la mujer, tal y como alegó el primero y entiende ahora acreditado el tribunal, o bien se produjeron cuando ella se encontraba inconsciente o con su capacidad volitiva disminuida como consecuencia del consumo de 'coca'. En su declaración exculpatoria durante el juicio, Eduardo explicó que había conocido en julio de 2023 a la supuesta víctima por mediación de un amigo y que poco tiempo después empezó a convivir con ella, tras alquilarle una habitación, en el piso que la mujer ocupaba en el barrio de Las Delicias, sin que entre ambos, durante el mes de convivencia mantenida, hubiera llegado a superarse lo que ha calificado como una mera relación de compañeros de piso. Respecto del día de autos, el 12 de agosto, el encausado mantuvo que él y su casera permanecieron en el piso junto a varios amigos y que al marcharse éstos, la mujer, «que había estado tres días seguidos consumiendo cocaína», decidió retirarse a dormir a una de las habitaciones. El acusado se quedó en el salón y, según refiere, fue entonces cuando su compañera de piso «empezó a lloriquear» y a pedir que le hiciera caso, para acto seguido, de forma reiterada, proponerle mantener relaciones sexuales. «Al haber invitado primero a una amiga suya a casa parecía que me la estaba poniendo de caramelito pero, en realidad, lo que ella quería era tener algo conmigo. Empezó entonces a coaccionarme y al final acepté tener sexo con ella por miedo y para que se tranquilizara», insistió Eduardo, quien negó que eyaculara dentro de ella pero sí sobre sus pechos. «Si se ha encontrado ADN mío dentro de ella habrá sido por el 'chispeo' que se produjo durante las relaciones», manifestó el acusado, quien también rechazó haber amenazado de muerte telefónicamente a la mujer y su tía para que no denunciaran la supuesta agresión sexual que se le imputa. Sin embargo, la denunciante sostuvo en el juicio que aquella noche el ocupante del banquillo entró en su habitación y la violó cuando no se encontraba en condiciones, debido a la cocaína que había tomado esa tarde. De hecho, la mujer indicó al tribunal que tan sólo recuerda «flashes» cuando el acusado la penetraba de forma vaginal y bucal y añadió que no se despertó hasta última hora de la noche del día posterior, casi veinticuatro horas después, con importantes molestias en su zona íntima y en un estado que apenas le permitía permanecer en pie. «Al despertarme, él seguía en casa y le dije que le iba a denunciar por violarme y fue entonces cuando me agarró por el cuello y me amenazó con pegarme un tiro», sostuvo la mujer, quien justificó en esas amenazas y las que asegura que sufrió su tía el hecho de que la primera denuncia que presentó ante la policía fue por amenazas el 16 de agosto y que no denunció la violación hasta el 19 de agosto. «¡Estaba cagada de miedo!», espetó la presunta víctima.