Víctor Serrano, nutricionista: "Muchas lesiones musculares se producen por una mala alimentación"

Muchos deportistas se centran en la técnica y la intensidad de su rutina, pero descuidan dos factores que son igual de importantes para evitar problemas físicos. El nutricionista Víctor Serrano advierte de que, en contra de la creencia popular, muchas lesiones musculares no aparecen por un mal entrenamiento, sino que son consecuencia de comer mal y descansar poco. Esta situación es especialmente común entre los atletas más jóvenes, quienes, al no tener problemas de peso, no siempre consideran que lo que ingieren pueda ser perjudicial para su rendimiento y su salud muscular. Se trata de equilibrio y de estar asesorado por profesionales de la salud y no por modas o mitos que en muchos casos inducen al error. La alimentación es el material con el que se construye el músculo. Serrano explica que las proteínas tienen el objetivo de reparar las microrroturas que se producen de forma natural tras el entrenamiento. "Si faltan proteínas en el cuerpo, pues el músculo no se puede reparar bien y se vuelven más vulnerables a lo que son las lesiones", afirma. Aunque existen suplementos de proteínas de suero de leche para alcanzar las dosis recomendadas, el nutricionista asegura que en la mayoría de casos se puede llegar a los requerimientos solamente con la alimentación. Por otro lado, los carbohidratos son la principal fuente de energía. Si no se consumen los suficientes, el glucógeno de los músculos se agota antes de tiempo, lo que provoca fatiga y aumenta el riesgo de tirones y desgarros. Serrano recomienda ingerir hidratos de carbono de lenta absorción antes de entrenar, como un plátano más verde, y de rápida absorción después de entrenar, como un plátano más maduro, para reponer el glucógeno cuanto antes. Finalmente, el experto desmonta el mito de que las grasas son el enemigo. Cumplen una función esencial, ya que ayudan a controlar la inflamación y regulan la función hormonal, como la testosterona en el caso de los hombres. Un cuerpo más inflamado es un cuerpo más propenso a la lesión, por lo que es necesario incluir las grasas en su dosis correcta dentro de la dieta. Las vitaminas y los minerales también son fundamentales. Elementos como el hierro, magnesio, calcio, potasio o la vitamina B participan en la contracción muscular y la prevención de calambres. Estos requerimientos se pueden cubrir tanto con la dieta como con suplementos sencillos como las bebidas isotónicas, que además de reponer líquidos y electrolitos, aportan carbohidratos de rápida absorción para mantener la energía. La hidratación es otro factor crítico. Una hidratación insuficiente reduce la elasticidad muscular, lo que dificulta que el músculo trabaje correctamente y eleva el riesgo de sufrir una lesión. Por ello, es clave mantenerse bien hidratado, especialmente durante entrenamientos de larga duración, donde las mencionadas bebidas isotónicas se convierten en un suplemento muy completo. El descanso es el momento en que el cuerpo se repara y se fortalece. Durante el sueño se liberan hormonas encargadas de regenerar el tejido muscular, por lo que dormir poco tiene consecuencias directas. Según Serrano, la falta de sueño aumenta la fatiga, disminuye la coordinación y ralentiza los reflejos, un cóctel que facilita las lesiones durante la competición o los entrenamientos. La clave, según el nutricionista, está en el equilibrio. Entrenar fuerte sin una buena alimentación y un descanso adecuado lleva a una inflamación persistente y un mayor riesgo de desgarros, contracturas y recaídas. "No es suficiente con entrenar fuerte, hay que comer y descansar inteligentemente", sentencia Serrano. La conclusión es clara: el cuidado de la musculatura va más allá del gimnasio.