David Callejo, médico, explica el error que cometen muchas personas al cepillarse los dientes: «Te está haciendo enfermar a ti y a tu familia»

El cepillo de dientes es indispensable en nuestra rutina diaria de higiene, concretamente de la buco-dental. Ya sea manual o eléctrico, este instrumento nos acompaña cada mañana, cada tarde después de comer y cada noche antes de acostarnos. Lo usamos todos los días porque nos ayuda a limpiar los dientes, la lengua y las encías, pero puede convertirse en un arma de doble filo si no le prestamos la atención de requiere. Y lo cierto es que no solemos hacerlo, lo que pone en riesgo nuestra salud. «Tu cepillo de dientes te está haciendo enfermar y puede estar empeorando la salud de toda tu familia», advierte el médico David Callejo . Según explica, resfriados o gastroenteritis que parecen no terminar nunca podrían tener un culpable inesperado en el cuarto de baño. El divulgador sanitario expone que «tras un catarro, diarrea o cualquier infección de la boca o las vías respiratorias, tu cepillo de dientes se vuelve un hotel de lujo para los microorganismos». Esto puede provocar dos problemas principales , tanto a la persona afectada como a su entorno. Por un lado, puede hacer «que recaigas de la infección o te cueste más recuperarte». El otro peligro es «que tu cepillo o tú mismo os volváis un reservorio de la enfermedad, pudiendo contagiar a más gente». Para evitar estas complicaciones, Callejo ofrece dos recomendaciones. La primera es no guardar todos los cepillos de la familia en mismo vaso . «Eso aumenta el riesgo de contaminación y contagio», avisa. El segundo consejo es cambiar «siempre» el cepillo tras una gastroenteritis o una infección en la boca o respiratoria. «Seguir usando el mismo cepillo después de una infección es básicamente como ducharte y ponerte la misma ropa interior sucia», sentencia. En cualquier caso, es conveniente cambiar los cepillos de dientes periódicamente para obtener una limpieza óptima de la boca. De lo contrario, la dentista Beatriz Cuenca asegura que «nunca conseguirás una limpieza efectiva». «Si las cedras están abiertas o el cepillo cambia de color, deja de cumplir su función y puede incluso dañar las encías», detalla la experta. Por eso, recomienda renovarlo cada dos o tres meses . «Pequeños gestos marcan la diferencia en tu salud bucodental», concluye. El cepillo de dientes nos ayuda a prevenir numerosas enfermedades, pero también el causante de otras tantas o un obstáculo para curarlas si se utiliza de forma errónea.