Un día estaba yo preparándome la comida y, cuando vi los champiñones y el hatajo de tallarines de arroz dispuestos de una manera particular sobre la encimera, me asaltó una fuerte intuición. El champiñón lo tenía ya cortado en sección longitudinal, de modo que se veían las volutas en las que se recoge el capuchón. Al arrastrar los tallarines, aún sin hervir, debajo del hongo demediado, lo que apareció allí en mi cocina fue ni más ni menos que una columna jónica , con sus espirales en el capitel y su fuste estriado. Tuve entonces la sospecha de que el orden jónico tiene inspiración fúngica (algo muy natural teniendo en cuenta que el corintio se pasa ya al reino vegetal).... Ver Más