El empresario José Elías ha anunciado su nueva aventura empresarial: la compra de su primera granja de gallinas ponedoras. Se trata de una explotación con 6.200 aves que actualmente opera bajo un modelo de producción de código 2, es decir, con las gallinas criadas en suelo dentro de la nave, pero sin acceso al exterior. Este proyecto tiene, además, un componente personal para Elías, ya que ha recordado cómo su madre vendía huevos de sus propias gallinas a los vecinos cuando él era pequeño, un recuerdo que le ha llevado a plantearse bautizar la finca como "Granja Mariana". La granja, llamada Avícola Greenslu, tiene una capacidad de producción muy elevada. Actualmente, las 6.200 gallinas generan unos 5.700 huevos diarios, aunque llegaron a alcanzar un pico de 6.300. Según ha explicado el propio empresario en un vídeo de su canal de YouTube, el ciclo de puesta es constante: "Ponen un huevo cada 28 horas, es imposible que pongan dos al día, ninguna raza". Este ritmo de producción se mantiene durante la mayor parte de la vida útil de las gallinas, que se extiende por unas 75 semanas, aunque podrían llegar hasta las 120 con un rendimiento menor. Los animales llegan a la granja con 16 semanas, justo cuando empiezan a poner huevos, y son reemplazados cada 12 o 14 meses. Una vez finalizado su ciclo, "van a mataderos, se aprovecha para carne, pero no es una gallina que tenga mucha carne", ha aclarado Elías. El plan de José Elías no es mantener el sistema actual. Su objetivo es convertir la granja de código 2 (en suelo) a código 1 (camperas), lo que implica permitir que las gallinas salgan al exterior y dispongan de 4 metros cuadrados por cada una. Para ello, ha adquirido 3,5 hectáreas de terreno llenas de olivos que rodean la nave y que se acondicionarán para que las aves puedan pastar libremente. La normativa actual diferencia cuatro tipos de producción: el código 3 corresponde a gallinas en jaulas; el código 2, a gallinas en suelo dentro de una nave; el código 1, a camperas con acceso al exterior; y el código 0, a producción ecológica, donde la alimentación se basa en pienso certificado. Este cambio forma parte de la estrategia de Elías, que, como ya ha comentado en otras ocasiones, no descarta ningún negocio si puede generar rentabilidad. Actualmente, la granja opera en un formato de "integrados", donde un tercero proporciona las gallinas y el pienso, y se queda con los huevos. Sin embargo, la intención del empresario es asumir el control total: "Mi idea en esta granja es poner yo mis gallinas y poner yo mi pienso y los huevos pues comercializarlos nosotros directamente". La figura clave en el día a día de la explotación es Joan, el encargado, a quien Elías ha definido como "el tío que más sabe de gallinas en toda Cataluña". Su dedicación es total, pasando entre 8 y 9 horas diarias cuidando de las aves, vigilando el sistema automatizado de reparto de pienso y supervisando la recogida de huevos en la cinta transportadora. Esta implicación es tan grande que bromea con su vida personal: "La mujer me reclama más, que paso más tiempo con las gallinas que con ella". Joan conoce el comportamiento de los animales a la perfección, sabe que se pican entre ellas si ven a una débil y que necesitan tranquilidad para la puesta, un tema sobre el que el propio Elías ha compartido opiniones contundentes sobre la picaresca en otros ámbitos. El encargado incluso tiene identificadas a algunas gallinas individualmente. "Hay una que me viene a saludar", ha comentado, demostrando un vínculo que va más allá de la simple gestión de una granja industrial.