El compositor Iván Palomares ha sumado su tercera nominación a los Premios Goya por la banda sonora de Leo y Lu, una comedia dramática sobre una niña que huye de su centro de acogida. El músico ha explicado que el filme es una road movie tratada casi como un western, donde la música busca transmitir 'una emoción muy sencilla, desde la melodía, desde la tranquilidad', para contrastar con la aventura de los personajes. El tema principal de la película, según Palomares, es el de la 'familia escogida'. Su camino hacia la composición de bandas sonoras ha sido particular. Aunque estudió Arte Dramático e incluso empezó Comunicación Audiovisual, su verdadera pasión surgió de forma inesperada. 'En mi casa había un piano y de manera autodidacta me ponía a tocar lo que había escuchado', ha relatado. El punto de inflexión llegó cuando le pidieron que hiciera la música para un cortometraje y se dio cuenta de que se sentía 'mucho más cómodo detrás de la cámara que delante'. Para Palomares, a la hora de componer son necesarias tanto la técnica como la intuición, pero si tuviera que elegir, se decantaría por la segunda. 'Tengo que partir de una emoción o de una experiencia estética o personal cuando leo un guion o veo una película', ha afirmado el compositor. El músico ha trabajado tanto en películas como en series de éxito como La cocinera de Castamar o Las herederas de la criada. Ha señalado que la principal diferencia es la gestión del tiempo y el desarrollo de los personajes. Mientras una película es una obra cerrada, en las series la música puede evolucionar a lo largo de los capítulos, aunque el tiempo para componer cada episodio es menor. Aunque se siente cómodo en el drama, ha confesado que le encantaría adentrarse en el cine fantástico al estilo de Guillermo del Toro o en películas de autor europeas con temáticas LGBTI, como las de Lukas Dhont, o existencialistas como Aftersun. Con esta tercera nominación por Leo y Lu, Palomares se muestra agradecido y con una perspectiva clara: lo importante es seguir trabajando en buenos proyectos. De hecho, asegura que no le importaría que el Goya llegara 'a la duodécima', porque 'significaría que tengo muy buenos proyectos y dignos de ser nominados'. Una reflexión que pone en valor el reconocimiento que ya supone estar nominado.