La primera vez no debió ser fácil. No lo es para nadie. ¿Cómo voy a decir eso? debió pensar. La segunda entró con menos dolor. La tercera ya casi ni la notaba. La cuarta, la quinta, la sexta... Y así, poco a poco, burrada tras burrada, uno pierde todo lo que separa a la persona del animal, al ser humano del tarado, del que aparca los principios por los dictados, móvil en mano, esperando la ocurrencia de algún asesor o de la llamada del jefe. La última atrocidad es que la falta de apoyos en Aragón es por culpa de Javier Lambán . La ha dicho Óscar López, el ministro/candidato que ha olvidado cómo han llegado hasta aquí. Mientras él... Ver Más