Muere Helmuth Rilling, un director de orquesta a contracorriente

Cuando el director de orquesta alemán Helmuth Rilling empezó a conocer la música de Bach, ésta todavía se interpretaba con los instrumentos que hoy denominaríamos «modernos». El movimiento de interpretación musical con criterios historicistas ya se estaba más que gestando pero, para Rilling, Johann Sebastian Bach era tan moderno como Wagner, Mahler o cualquier compositor vivo. Así pues, en lugar de crear grupos especializados, como harían Harnoncourt , Gardiner o Savall , siguió dirigiendo las obras del maestro alemán al frente de orquestas como la Real Filharmonía de Galicia, de la que fue director titular y artístico entre 1996 y 2000. «Dejó una huella artística y humana inolvidable», rememoró la formación en un comunicado en redes sociales al conocerse la noticia, en el que añadía: «Su rigor, su sensibilidad musical y su compromiso con la excelencia marcaron una etapa fundamental en la historia de nuestra orquesta». Y es que Rilling se mantuvo siempre en la defensa de la partitura como fuente de conocimiento y guía absoluta a la hora de hacer música. No le interesaron los debates de los años 60 y 70 sobre el uso de instrumentos y criterios de la época de los compositores: prefería ceñirse a sus pentagramas, y servirlos al público del momento trasladando el espíritu de cada obra. De esta forma «durante décadas moldeó, interpretó y mantuvo viva la música de Bach en todo el mundo», como recordaba también en un comunicado el Archivo Bach de Leipzig . A lo largo de su trayectoria marcó diversos hitos, como el de grabar las obras corales completas de su compatriota barroco, fundar el Bach-Collegium Stuttgart y los Gächinger Kantorei , así como el Festival Bach de Oregon y la Bachakademie Stuttgart. Desde estas plataformas, impulsó a jóvenes talentos, de los que sabía sacar lo mejor, dándoles la libertad de encontrar su estilo propio. Su labor como profesor de dirección coral en la Universidad de Música de Frankfurt (1965–1989) formó a toda una generación de intérpretes. «Dirigir es algo muy personal, aunque haya algunas reglas técnicas básicas: cada uno tiene que saber qué es lo que quiere explicar», decía en sus clases magistrales. La clave, comentaba, es «saber cuál es el sentido de cada música, por qué el compositor la escribió así y no de otro modo». Lo aplicaba tanto a Bach y Mozart como a compositores contemporáneos, ya que también abordó e incluso encargó obras a autores como Penderecki . Formado con figuras como Leonard Bernstein , hizo de la comunicación con el público y la divulgación otra de sus banderas. «Lo esencial, para mí, es compartir la música con los demás, sean los músicos de la orquesta, los cantantes, los estudiantes o el público de los auditorios», decía en una entrevista durante una edición del festival de Oregon, para añadir: «Esa es la parte central de mi vida».