Jacobo González (Madrid, 1997) habla del futuro con la misma naturalidad con la que pisa el área. Entre goles, protagonismo y una conexión total con Iván Ania -«como un padre», admite sin rodeos-, el madrileño ya se imagina vestido de blanquiverde más allá de junio. Hay contactos para su renovación, sí, pero el escenario que tiene marcado en rojo va por otro carril: «Ojalá llegue el 30 de junio y me vea habiendo ascendido a Primera División». Porque si el Córdoba CF da el salto, confiesa, su continuidad será automática. Ambicioso, asentado en la ciudad -y acérrimo tanto de la Mezquita-Catedral como de la Judería- y sintiéndose importante como nunca, el atacante no esquiva los cantos de sirena que llegaron desde Oviedo, repasa su día a día en el club y, sobre todo, reafirma dónde tiene puesto el punto de mira: en triunfar en El Arcángel.