La progresión suele darse de la siguiente forma. Conoces a una persona. Te llama la atención, te empieza a interesar incluso. Mantenéis una, dos, tres conversaciones. Intercambiáis uno, dos, tres mensajes. Empezáis a andar esa fina capa de hielo que son los primeros acercamientos, ese terreno inestable de los encuentros con un desconocido cada vez más reconocible. Y entonces sucede lo inevitable: uno de los dos (o los dos) se salta el protocolo de los tiempos. Uno de los dos (o los dos) busca a la otra persona en Instagram. Sin el mínimo esfuerzo aprendes quiénes son sus amigos . Cuál es su grupo de música favorito. Si prefiere el mar o la montaña, si veranea en el norte o... Ver Más