Luis Tejedor, psicólogo, desmonta el mito del amor innato: "Claro que se puede aprender a seducir más"

La víspera de San Valentín no solo deja estanterías vacías de bombones y floristerías que trabajan a destajo. En la madrugada de este viernes, el programa Poniendo las Calles, que dirige y presenta Carlos Moreno —popularmente conocido como El Pulpo— en COPE, se convirtió en un improvisado taller de seducción radiofónico. El invitado, Luis Tejedor, psicólogo, escritor e instructor del proyecto Ego Land Seduction, compareció ante los micrófonos para lanzar una tesis que desafía la idea romántica más extendida: el amor no es cuestión de suerte, sino de entrenamiento. Entre dato y dato curioso sobre la festividad —Vilaflor (Tenerife) y El Cejo de los Enamorados (Murcia) se consolidan como destinos top para parejas—, el experto dejó sobre la mesa una reflexión que ha encendido el debate sobre la salud de nuestras relaciones en plena era del algoritmo. La chispa de la entrevista saltó cuando El Pulpo preguntó directamente a Tejedor si la capacidad de seducir es algo con lo que se nace o una habilidad entrenable. La respuesta del psicólogo tumbó cualquier atisbo de determinismo. Tejedor, que lleva años formando a cientos de alumnos en técnicas de seducción y comunicación, explicó que la principal traba no es la falta de atractivo físico ni de labia, sino el miedo al rechazo y la ausencia de autoestima. Según el especialista, el primer paso para seducir a los demás es “seducirse a uno mismo, identificar los platos fuertes de nuestro restaurante personal”. Lejos de la teoría, Tejedor lleva a sus alumnos a la calle. “Primero identificamos nuestros atractivos. Es como un restaurante: hay que saber cuáles son tus platos fuertes”. Tradicionalmente han asistido más hombres, pero cada vez se apuntan más mujeres. “Históricamente se les ha penalizado por tomar la iniciativa, pero eso está cambiando”. Su diagnóstico sobre las aplicaciones de citas es claro: “Cuanto más ligamos desde el sofá, más cobardes nos volvemos. Tarde o temprano, hay que dar la cara”. Uno de los análisis más lúcidos de la entrevista abordó el impacto de las redes sociales y las aplicaciones de citas en la conducta amorosa. Según Tejedor, la tecnología ha generado una paradoja peligrosa. El Pulpo, conocido por su cercanía con la audiencia, secundó la reflexión recordando su máxima radiofónica: “La sonrisa es la distancia más corta entre dos personas”. El propio Carlos Moreno aprovechó su altavoz para invitar a los oyentes a la fiesta de San Valentín que presentará esta noche en la supercervecería de Entre Majadahonda y Las Rozas. Según relató, el establecimiento está lleno de personas que “no se atreven a dar el paso”. Un diagnóstico que, en palabras de Tejedor, convierte a España en un país de “enamorados tímidos”, una tendencia que sus talleres intentan revertir con resultados tangibles: “He juntado muchas parejas, sí. Mi misión no es emparejar, sino que la gente pueda estar con quien realmente quiere estar, no solo con quien le gusta”. A pocas horas de que millones de españoles intercambien rosas —la variedad roja acapara el 80% de las ventas— y bombones —cuyo consumo se eleva un 40% en los días previos—, la entrevista de Tejedor en Poniendo las Calles abre una veda necesaria. ¿Estamos confundiendo el amor con la inmediatez? ¿Hemos delegado en los algoritmos la responsabilidad de elegir pareja? Mientras los oyentes siguen enviando sus confesiones y anécdotas al programa —que esta noche emitirá un especial desde el corazón de la fiesta—, el psicólogo deja una última advertencia: el amor no es un invento de grandes almacenes, pero tampoco un hechizo que cae del cielo. Se trabaja. Se entrena. Y, sobre todo, se habla. El tiempo, que todo lo cura, dirá si sus alumnos logran pasar del ‘me gusta’ virtual al ‘te quiero’ en voz alta.