El invierno de 2026 está dejando una imagen poco habitual en los mapas meteorológicos y en los titulares: Kristin, Leonardo, Neil y ahora Oriana, según las predicciones, obligará a usar paraguas y resguardar personas y bienes. En apenas semanas, España ha encadenado borrascas de alto impacto hasta avanzar el listado oficial de nombres hasta la letra O en pleno mes de febrero. Desde que AEMET y el grupo meteorológico del suroeste europeo comenzaron a nombrar las borrascas con gran impacto en 2017, nunca se había llegado tan lejos en el abecedario a estas alturas del invierno. En temporadas recientes, a mediados de febrero el sistema apenas transitaba por la letra I. Este año, en cambio, el ritmo de temporales ha acelerado el calendario nominal como si marzo estuviera ya a la vuelta de la esquina. No es solo una cuestión simbólica. El nombre implica que se trata de un episodio con previsión de avisos naranja o rojo por viento, lluvia, nieve o fenómenos costeros. Es decir, situaciones con capacidad real de generar daños y alterar la vida cotidiana.