Almudena, una joven gallega de 21 años, ha revolucionado las redes sociales al compartir su negativa experiencia laboral en Suiza. A través de un vídeo en su cuenta de TikTok (@almuinswiss), ha desgranado los motivos de su despido de un restaurante, una historia que ha descrito como una "relación con un novio tóxico". La joven narra que, aunque encontró trabajo rápidamente al llegar al país, pronto ha empezado a notar "cosas que no me cuadraban". Uno de los primeros incumplimientos ha sido la vulneración de la ley suiza sobre los descansos. "Aquí en Suiza hay una ley que establece que si trabajas más de 9 o 10 horas te corresponde una hora de descanso, algo que yo nunca viví", explica. En su lugar, solo disponía de "15 minutos para comer y otros 15 o 20 por la noche si daba tiempo". Los problemas han continuado a la hora de recibir su salario. La empresa le comunicó que le pagarían "como mucho el día 6", pero llegado el día 12, todavía no había recibido el ingreso. Esta situación la ha llevado a informarse sobre un aspecto clave de la legislación laboral suiza que ampara a los trabajadores ante estas situaciones. En este contexto, ha destacado una potente herramienta legal: "Si no te pagan el día correspondiente, puedes negarte a trabajar hasta recibir el pago". Aunque Almudena admite que "en la práctica no sé hasta qué punto compensa sufrir el mal rollo", su afirmación subraya los derechos que protegen a los empleados en un país donde las condiciones deberían ser acordes a un sistema en el que el salario medio es notablemente superior al de España. El punto de inflexión definitivo ha llegado con una "discusión con mi jefe". Según relata, a pesar de ser "buena persona", tiene la costumbre de gritar. "Tuvimos una discusión por un error que cometió él y me empezó a gritar en medio del servicio", detalla la joven gallega. Su respuesta ha sido tajante, contestándole delante de todo el equipo: "a mí no me grita ni mi madre, y que no iba a consentir que lo hiciera él". Este acto de defensa de sus principios, según cree, ha sido determinante en su despido. "Soy gallega, tengo mucho carácter y mis principios son lo más importante", sentencia. Finalmente, el día 29, al acabar su turno, la empresa le comunicó que no había superado el periodo de prueba. Almudena cuestiona esta versión, afirmando que "ser camarera no es una ingeniería", y lo achaca a una incompatibilidad de caracteres: "Yo no puedo trabajar con una persona que me quiere caminar por encima". La experiencia, como ella misma confiesa, le "ha afectado bastante y ha generado ansiedad", sobre todo por la incertidumbre de quedarse sin empleo en un país extranjero. A pesar de todo, su historia tiene un desenlace positivo, pues ya ha encontrado un nuevo trabajo y tiene una entrevista para otro complementario. Su reflexión final es una advertencia para otros que idealizan el país: "Suiza no es necesariamente el Edén; hay de todo como en todas partes". De este capítulo se lleva "un aprendizaje grande y un permiso B".