Recibo un correo exprés de Anna Grimau, una de las redactoras ‘pata negra’ del programa ‘Repor’, que fue suprimido sin piedad el pasado otoño después de dos décadas de feliz singladura. Anna me cuenta las labores que realizan algunos miembros del equipo escindido: un ‘Informe semanal’ por aquí, un ‘En portada’ por allá. Sin que me lo cuente, yo he llegado a ver incluso una entradilla de ‘Plano general’ (la semblanza personal del entrevistado) realizado por una de las ex reporteras más auténticas de la casa. Todo ello me parece un disparate. Todavía les echo de menos cada domingo por la noche. Porque ‘Repor’ es insustituible, y nunca se hubiera debido permitir que ese estilo de periodismo de investigación ‘marca Sant Cugat del Vallés’ se hubiese dejado escapar por el sumidero.