Simeone despedaza al Barça de Flick en la Copa

Diego Simeone, de negro sepulturero, despedazó al Barça de Flick en una de aquellas noches que perduran en la memoria. No tanto por el trofeo que puede escurrirse por el sumidero, una Copa de la que los azulgranas son vigentes campeones y al que aún le queda el segundo capítulo de las semifinales, sino por el simbolismo y las consecuencias emocionales. Porque Simeone necesitaba un triunfo que sirviera para explicar a qué viene tanta mitomanía con una figura sin fin. Y porque Flick, sin un faro como Pedri a quien confiar el orden y un agitador como Raphinha a quien responsabilizar de las ayudas, vio cómo el Atlético despedazaba su ideario con cuatro goles en un solo acto.