El amor se vive a través de la comida y cocinar, compartir un plato o elegir un plan gastronómico son momentos habituales en una relación. Además, por lo general, las primeras citas, aquellas cruciales para seguir o no con ganas de conocer mejor a alguien, suelen estar frente a una mesa. Buen ejemplo de ello es que estos días, coincidiendo con San Valentín , múltiples restaurantes de todo el país ofrecen menús especiales. « La comida es uno de los lenguajes emocionales más potentes dentro de la pareja », asegura Lara Ferreiro, psicóloga experta en terapia de pareja, que «estos gestos cotidianos activan sentimientos profundos de apego, cuidado y pertenencia». Ella detalla que «cocinar para alguien o compartir un plato va mucho más allá de alimentarse: transmite seguridad emocional y refuerza el vínculo afectivo, tanto en la pareja como con los demás». Ferreiro incide en que «cuando nos sentamos alrededor de una mesa, nos miramos a los ojos y conversamos con calma, nuestro cerebro segrega oxitocina , la llamada hormona del amor y del vínculo, lo que nos hace sentir más felices, conectados y queridos». Además, se activan las neuronas espejo, responsables de la empatía, facilitando que nos sintamos comprendidos y emocionalmente sostenidos, recuerda la terapeuta. En todo caso, esa práctica tan habitual y que tantas parejas usan como excusa tanto para recuperar la intimidad entre rutinas y años de relación como para tener primeros e ilusionantes encuentros también varía en función del contexto general. Ahora un estudio de Too Good To Go sobre cómo los españoles viven el amor a través de la comida ha constatado que siete de cada 10 españoles han ajustado sus planes de comida en pareja por sus precios y un 37% confiesa que acude menos a restaurantes. Seguramente por este motivo, el informe confirma que a día de hoy el 57% de los españoles prepara al menos una vez por semana una comida especial para alguien a quien quiere. Para conquistar corazones los platos predilectos están claro: las tapas y el picoteo lideran la lista (37%), seguidas de la pizza (24%) y los postres (21%). La carne (20%), el sushi (19%) y la pasta (19%) cierran el ranking, según el estudio. «Lejos de empobrecer las relaciones, este cambio de salir menos ha impulsado una mayor creatividad emocional. Los planes en casa, más íntimos y conscientes, favorecen una conexión real y una presencia emocional más auténtica », destaca Ferreiro. Eso mismo provoca vínculos más sólidos y relaciones más equilibradas y duraderas, asegura la psicóloga. Otro de los aspectos que ha sacado a relucir el trabajo de Too Good To Go es el peso que tiene el compartir comida en el amor: para siete de cada diez españoles, comer del mismo plato es una señal de amor y los gestos más valorados son compartir precisamente un principal o postre pero también que el último bocado sea para el otro. Con todo, el estudio ha detectado una nota negativa a corregir para muchos: y es que el 74% de los encuestados suele cocinar o comprar más de lo necesario , y un 60% también pide más comida a domicilio de lo que se debería, cuando hay una intención romántica detrás por miedo a que no falte de nada en la mesa o por las ganas de gustar. El estudio ha puesto a la luz, además, una contradicción: el 63% de los entrevistados consideran una 'red flag' dejar comida en el plato tras un encuentro romántico y cuatro de cada diez no se atreven a pedir un 'tupper' para llevarse las sobras.