Astérix cogía fuerzas con la poción mágica, Popeye abría un bote de espinacas y arrasaba; y el HC Erlangen se prepara para la batalla con un buen plato de tumbet. Cada uno con su estilo. El club de balonmano de la Bundesliga alemana es un asiduo en la isla y no solo por sus encantos (que también) y es que se ejercita en la isla porque «Mallorca es nuestro amuleto de la suerte». Carsten Bissel, abogado de profesión y presidente de la entidad germana, asegura que no hay lugar como este para entrenar y vivir «aquí se come de maravilla, acabamos empachados siempre». La élite se junta con la élite. El club alemán utilizó las instalaciones del Handbol Mallorca (el equipo con la categoría más alta de la isla), que son las del pabellón del colegio La Salle del Pont d’Inca, durante unos días, los suficientes para que la puesta a punto de los profesionales alemanes fuera óptima de cara a los partidos venideros.