Condenados a entenderse

Los resultados electorales en Aragón dejan bien a las claras que en unas elecciones generales el PP necesitará el apoyo de Vox para gobernar, y que pretender que vuelvan las mayorías absolutas no lleva más que a la melancolía. El enfrentamiento en el que ambos partidos andan enredados es letal para conseguir el objetivo prioritario: sacar a Sánchez del poder. El incomprensible rechazo hiriente, la descalificación del PP por parte de Vox va a hacer difícil ese imprescindible acuerdo. Será necesario que Abascal aplace su cruzada contra el liberalismo, la Constitución y la Monarquía, aplace también la confrontación ideológica y su legítimo afán por liderar la derecha para que PP y Vox dejen de ser rivales y sean socios. Abascal debe entender que lo que se juegan en esas elecciones es España misma y su integridad territorial. No puede haber un interés por encima del de evitar que el Gobierno de Sánchez la siga vendiendo en porciones, destruyendo la convivencia y levantando muros, todo envuelto en el aroma putrefacto que desprende una catarata de escándalos de corrupción.