El capellán acusado de 7 agresiones sexuales a niñas dice que nunca estuvo con ellas a solas, pese a las grabaciones

El padre Marcelino de A. N., español de 58 años, volvió a sentarse ayer ante la juez para declarar por los siete presuntos casos de agresión sexual a niñas de 6 años en el colegio Highlands El Encinar, de los Legionarios de Cristo , de los que está acusado. El que fuera capellán del centro de La Moraleja negó la mayor, incluso contradiciendo las grabaciones que obran en el sumario y en las que se le ve con algunas de las supuestas víctimas a solas caminando por el patio. Además, siguen imputadas dos profesoras que supuestamente fueron avisadas por las crías de lo que sucedía y que habrían hecho la vista gorda. La vista de ayer duró apenas 6 minutos y el sacerdote solo se avino a contestar a las preguntas de su letrado defensor, con unas respuestas que, de lejos, se apreciaba que estaban ensayadas. Por ejemplo, cuando describió cómo era el comedor donde algunas de las menores afirmaron que se quedaron a solas con él; llegó incluso a mencionar las dos puertas de los accesos a esa estancia y el cristal con el que cuenta, dando a entender que cualquier conducta reprochable hubiese sido vista desde el exterior. Su declaración de este jueves, ocurrió a raíz de la exploración a dos de las siete víctimas (las que denunciaron en mayo de 2025, dos meses después del inicio de las primeras) en la cámara Gesell: una habitación en el juzgado para personas especialmente vulnerables, como los niños, a los que se toma testimonio con juegos y psicólogos, mientras que la diligencia es seguida por las partes detrás de un ventanal con cristal opaco. Así, se evita su revictimización y lo ahí depuesto queda como prueba preconstituida de cara al resto del proceso judicial. Aún queda por ser explorada la séptima.  Este religioso, que fue secretario y mano derecha del pederasta en serie Marciel Macial, hasta su muerte en 2008 (ya expulsado por Benedicto XVI del sacerdocio activo), dijo ante la magistrada que en «ningún momento» tuvo comportamientos «de carácter sexual ni hacia ellas ni hacia ninguna otra alumna». «Yo era el capellán del centro, guía espiritual y ayudante en la formación integral de los alumnos«, remachó. Las primeras denunciantes dijeron que fue durante los recreos, sobre todo, cuando las llevó a una estancia apartada y las agredió sexualmente; ayer, Marcelino negó que fuera «encargado de vigilar el comedor ni los recreos, si bien en algún momento puntual, si faltaba algún profesor», sí prestaba su colaboración: «Aunque siempre había por lo menos tres profesores y personal del colegio allí, además de mí». Algo que queda totalmente en contradicción con las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad del patio, que acompañan a este artículo. Es más, aseguró que no había estado «a solas con los alumnos nunca, solo para la confesión sacramental, que es a partir de tercero de Primaria [8 años], como preparación para la Primera Comunión». Y siempre en el confesionario de la capilla, que llegó incluso a describir. «Fuera esperaban los otros alumnos que luego iban a confesarse», insistió, para aclarar que alguien podría haberle sorprendido si se hubiese comportado de «manera peligrosa» con alguien. Con respecto a otro escenario, «el comerdor de las chicas», dijo que también uno de los accesos daba a un vestíbulo que tenía «un tránsito de personas constante, alumnos y profesores, porque los niños hacen fila para esperar su turno desde las 12.30 horas». Sobre los recelos de algunos padres que manifestaron que el colaborador del depredador sexual Maciel trabajara antes en el otro centro Highlands de Regum Christi, Los Fresnos, en Boadilla del Monte, Marcelino de A. N. afirmó ayer en el juzgado: «Nunca tuve antes quejas ni expedientes en otros centros por comportamientos inadecuados. Mi misión era transmitir el mensaje de amor de Dios. A todos los he tratado con sumo respeto, con cariño y bondad, especialmente a los niños. La fe tiene un valor importantísimo en mi vida, soy sacerdote. Estas denuncias me han destrozado la vida, no concibo cómo se me puede acusar de algo así, que es contrario a mis valores, mis principios. Mi fe es todo para mí, es lo que da sentido a mi vida. Pongo a Dios por testigo de que soy inocente de todos los delitos de los que se me acusan, y Dios solo conoce la verdad». Las acusaciones, entre las que se encuentran las ejercidas por el abogado Ignacio Fuster-Fabra, van a solicitar de inmediato la celebración de una vistilla en la que se pueda solicitar un endurecimiento de las medidas cautelares contra el cura, que está en libertad provisional desde que fue arrestado el 7 de marzo de 2025. Se plantean pedir su ingreso en prisión preventiva.