España ha superado por primera vez los 10 millones de habitantes nacidos en el extranjero , según ha dado a conocer el Instituto Nacional de Estadística (INE) este jueves. En 2025, la población aumentó en 442.428 personas y, en el último trimestre, los residentes se incrementaron en 81.520. «Al contrario de lo que muchos piensan, existe una ralentización del crecimiento anual de la población si se compara con los últimos años», anticipa Diego Ramiro Fariñas, que es director del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC. Es decir, en el último lustro —como ha comprobado este diario— España ha ido creciendo cada año un poco menos. Si se analizan los datos comunidad por comunidad, se ve que en los últimos tres meses la población aumentó en todas las autonomías, excepto en Baleares y en la ciudad autónoma de Melilla. Las mayores subidas se han registrado en la Comunidad Valenciana (que creció un 0,34%), seguida de Castilla-La Mancha (un 0,27%), y de la Comunidad de Madrid (cuya población se incrementó un 0,24%). La proximidad de provincias como Toledo o Guadalajara con la capital, en un momento en que los precios del alquiler son inasequibles, explica que Castilla-La Mancha se encuentre en esta terna en la que no sorprende encontrarse a la capital ni tampoco al área mediterránea. Por otra parte, las principales nacionalidades de los inmigrantes durante el cuarto trimestre de 2025 fueron la colombiana (con 36.600 llegadas a España), la venezolana (27.000) y la marroquí (22.000). Los datos de natalidad siguen siendo sonrojantes para nuestro país y los nacimientos continúan en mínimos, sobre todo si se comparan con los registrados hace una década y antes de la pandemia. Más allá del puro dato estadístico del INE, y en pleno debate por el anuncio de la regularización de 500.000 inmigrantes en situación irregular, surgen preguntas como cuál es el efecto en cuestiones como la vivienda de estos datos demográficos. Para Alejandro Macarrón, conocido por sus teorías del «suicidio demográfico» en un país que ha dejado de tener hijos, las cifras son, desde el punto de vista económico, «un auténtico disparate» . «Lo que los datos muestran es que el problema de la vivienda nunca desaparecerá y más si se aplican este tipo de políticas», augura este demógrafo, que señala que el resto de países de la Unión Europea están aplicando políticas más restrictivas respecto a la inmigración. Ramiro Fariñas, por su parte, coincide en que el aumento de la población no mejorará el acceso a la vivienda. Sin embargo, matiza que hay que tener en cuenta la heterogeneidad de la población nacida en el extranjero que reside en nuestro país y que, en un momento inflacionario como el actual, se está reduciendo el atractivo de España. En las antípodas de Macarrón se encuentra el también demógrafo Juan Antonio Módenes, quien defiende que el verdadero problema en el acceso a la vivienda no se explica por la llegada de inmigrantes sino porque no se está construyendo suficiente vivienda. Hace 30 años, había en España un millón de nacidos en el extranjero, de los cuales, en torno a la mitad eran europeos o nacidos en países de Occidente. El escenario, refiere Macarrón, es hoy bien distinto, pues la cuarta parte de la población es inmigrante o hija de inmigrantes. En este sentido, Ramiro Fariñas explica que los flujos migratorios han ido variando en las últimas décadas como consecuencia de contextos sociales y económicos muy concretos. Del 2000 al 2008, se produce un primer 'boom' con la entrada de cinco millones de personas, que luego frenó en seco con los primeros coletazos de la crisis económica mundial, cuando muchos extranjeros decidieron retornar a sus países de origen. En 2010 vuelve a haber un crecimiento que se sostiene en el tiempo hasta la llegada de la pandemia de coronavirus. Se recuperará dos años después del Covid, aunque en los últimos años el saldo migratorio ha ido reduciéndose. En cualquier caso, voces como la de Macarrón creen que la regularización de 500.000 inmigrantes a quien verdaderamente perjudica es a aquellos nacidos en el extranjero que se encuentran arraigados en nuestro país y, políticamente, opina que la situación «estallará» dando alas a partidos como Vox.