La publicación del último informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal sobre el Ingreso Mínimo Vital (IMV), en el marco de la Spending Review 2022-2026, vuelve a situar en el centro del debate una cuestión clave para cualquier política pública: sin objetivos claros ni métricas cuantitativas bien definidas, no es posible evaluar con rigor si una medida funciona o no. Y, por tanto, tampoco corregirla ni mejorarla. El propio informe apunta además a un problema de fondo: el crecimiento del gasto no se está traduciendo en reducciones significativas y sostenidas de la pobreza.