Las torres de Martiricos, en Málaga, albergan en torno a un 40% de pisos turísticos a pesar de que el Ayuntamiento inició hace año y medio el procedimiento para desinscribirlos. Los vecinos denuncian los conflictos y la inseguridad que generan algunos turistas El Ayuntamiento de Málaga dejó caducar expedientes para cancelar pisos turísticos que incumplían la normativa municipal El pasado martes 27 de enero, a primera hora de la mañana, decenas de personas se sobresaltaron en las alturas del edificio residencial más alto de Andalucía. Niños y ancianos, muchos en zapatillas, algunos aún en pijama y sin desayunar, bajaron con angustia hasta 30 plantas por las escaleras de emergencia para comprobar, ya en la calle y bajo la lluvia, que se trataba de otra falsa alarma de incendio. Unos turistas se habían pasado tostando el bacon del desayuno. Para entonces ya se habían desplegado seis coches y un camión escala del cercano parque de bomberos de Martiricos. La escala no hubiera llegado al incendio, pues en Málaga sólo hay una de 42 metros, insuficiente para una torre que supera con holgura los cien. No es la primera vez que pasa, tampoco la segunda. Estos episodios ocurren más o menos cada mes en alguno de los dos edificios que componen el AQ Urban Sky de Málaga, más conocidas como las torres de Martiricos. Son el ejemplo de una convivencia difícil: aproximadamente 160 viviendas turísticas (VUT) registradas se reparten entre las 450 viviendas de las dos torres, más al menos una decena sin registrar, según los vecinos. El trasiego de turistas genera inseguridad a los residentes, que han denunciado fiestas, amenazas, conatos de incendio y peleas. Además, hay dos hoteles en la torre norte, estos sí con accesos independientes. Tanto el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía, ambos gobernados por el PP, se han comprometido a agilizar la desinscripción del Registro andaluz de los pisos turísticos que incumplan la normativa. Sin embargo, hasta ahora su inacción o la descoordinación entre ambas ha provocado que caduquen expedientes abiertos hace más de año y medio, obligando a empezar de nuevo, tal y como desveló este periódico . El número de viviendas turísticas que ofertan las plataformas en España ha caído un 12,4% de noviembre de 2024 a noviembre de 2025, según la estadística del INE publicada este lunes, pero Málaga es la única gran ciudad en la que crece, un 5,4%. Esta estadística se realiza mediante webscrapping : se comprueba en las tres principales plataformas cuántos anuncios de pisos turísticos hay en una determinada fecha. “Somos ejemplo de un problema que tiene toda Málaga: mezclar turistas con residentes en edificios que no están preparados para ello”, lamenta Francisco Ramos, portavoz de la asociación de vecinos Torre Sur: “Tenemos la ley de nuestra parte, pero no podemos deshacernos de ellos porque enfrente hay un séquito de buitres con mucho dinero y mucho poder político, institucional y económico”. “Aquí están metidos nuestros ahorros y vamos a luchar por nuestra vivienda”, advierte un vecino de la torre norte. Teme sufrir represalias si se desvela su nombre, y asegura que ya hay al menos una denuncia interpuesta por una vecina por amenazas. La Asociación de profesionales de viviendas y apartamentos turísticos de Andalucía (AVVAPro) dice “comprender la preocupación” de los vecinos, pero lo limita a problemas “concretos” que achaca a la “ausencia de gestión profesional, controles adecuados y protocolos claros”. 40% de pisos turísticos en torres para 2.000 personas Las dos torres de Martiricos tienen capacidad para sumar más población que muchos municipios de España. La promotora AQ Acentor (del grupo Aquila Capital) entregó 450 viviendas entre finales de 2023 (la torre sur) y el primer semestre de 2024 en las que podrían vivir casi 2.000 personas. Por ahora, muchos propietarios son extranjeros que residen por temporada. Inicialmente, la idea de AQ era quedarse la torre norte y alquilarla, pero tan bien le fueron las ventas de la Sur que también se deshizo de ella. A los vecinos les aseguraron que no tenían que temer: se dedicarían a residencial. Sin embargo, en pleno boom turístico muchos propietarios concibieron la compra como un negocio y algunos acumularon hasta contar media decena. Hoy hay 80 VUT registradas en la torre sur y 86 en la norte. La cifra ha ido oscilando, y llegó a suponer el 47% en una de las torres. Se da así la paradoja de que el barrio limita el porcentaje de VUT al 8% del parque inmobiliario , pero aquí cada edificio ronda el 40% del total. Detrás de esto está el dinero. Una gestora de pisos turísticos llegó a ofrecer 3.500 euros mensuales a un vecino que resiste. A partir de esa cifra, ganancia neta. En las plataformas los pisos se ofertan a entre 250 y 300 euros por noche, lo que arroja hasta 9.000 euros al mes, mucho más que los 2.000 euros por piso (de dos habitaciones) que puede pagarse por un alquiler residencial. Con la temporada alta en Málaga ya extendida de marzo a octubre, el negocio anual del alquiler turístico puede rondar los 100.000 euros al año por piso. Teniendo en cuenta que hay unas 160 viviendas turísticas, hay 16 millones de euros en juego. “Los propietarios de VUT siguen una política de tierra quemada. El beneficio es tan enorme que aguantarán lo que puedan, y luego se irán vendiendo por más dinero del que compraron”. Los primeros pisos salieron a la venta a entre 250.000 y 600.000 euros; tres años después, el rango ha pasado a 345.000-900.000 euros. Un piso de dos habitaciones y 120 metros cuadrados se vende en Idealista por 498.000 euros e incluye licencia turística “para seis personas”, asegurando que es una de las “pocas” que la tiene. El Ayuntamiento dejó caducar los expedientes Los vecinos denuncian que la inacción de la Junta y el Ayuntamiento perpetúa el problema. El 7 de junio de 2024 el Ayuntamiento publicó una Instrucción para interpretar el PGOU de 2011: no pueden inscribirse en el Registro andaluz como VUT si no tienen accesos y suministros independientes, a contar desde febrero de 2024 (cuando se aprobó el Decreto de la Junta de Andalucía). Todas las VUT de la torre norte se inscribieron después. La mayoría de la torre sur se inscribieron entre febrero y junio. Lo consiguieron presentando una simple declaración responsable de que cumplían la normativa, lo cual no es cierto. En teoría, ninguno de esos pisos podría estar inscrito y operar legalmente. Pero ahí siguen, porque el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía no han hecho cumplir el Decreto autonómico aprobado hace dos años. “Nos sentimos indefensos y desamparados por las administraciones”, protesta Ramos. Estaso VUT han recibido al menos año y medio de vida extra por la inacción de las administraciones. En agosto de 2024 el Ayuntamiento pidió a la Consejería de Turismo de la Junta que desinscribiera las VUT que no tienen acceso independiente (incluyendo más de un centenar en las torres). Sin embargo, luego dejó pasar más doce meses sin responder a las alegaciones de los propietarios, y la Junta acabó declarando la “caducidad” de los procedimientos y “amnistiando” temporalmente las VUT. Las dos administraciones dicen estar “trabajando en el asunto”. La Junta asegura que ha cancelado 51 VUT en las torres (sin aclarar desde cuándo) y que ha creado una “comisión de trabajo” con el Consistorio. Según fuentes de Urbanismo, en Málaga, hay unos 1.500 pisos turísticos que se están beneficiando de esa “caducidad” sobrevenida (entrer ellos los de las torres), si bien el Ayuntamiento no ha confirmado la cifra. Ahora asegura que reiniciará las desinscripciones una por una , lo cual puede suponer varios meses más. Ante esta perspectiva, los vecinos de la torre norte han pedido al Ayuntamiento y la Junta que agilicen declarando la nulidad del registro por falsedad. Han mantenido reuniones, pero ni una respuesta a los ocho escritos que han remitido al Consistorio. Vista de la torre sur Por su parte, AVAPro argumenta que la Instrucción municipal no puede “imponer condiciones o limitar actividades legales”, discute la aplicación retroactiva y asegura que está “trabajando intensamente” con el Ayuntamiento para “dar respuesta” al supuesto debate sobre los efectos de esa norma. La sensación de los vecinos es que hay una connivencia para ganar tiempo para ganar más dinero. La Cadena Ser desveló que un exconcejal del PP de Málaga y actual asesor del equipo de gobierno, Julio Andrade, es propietario de una vivienda turística registrada días antes de que se aprobara el Decreto de la Junta de Andalucía. Juan Cubo, presidente AVAAPro, es también propietario o gestor de algún piso turístico aquí. Cuando los vecinos denunciaron la situación, Cubo cargó contra ellos acusándolos de “turismofóbicos”. Los vecinos cuentan que hay más personas relevantes con intereses en los edificios. Algunos presentaron la declaración responsable antes incluso de escriturar la vivienda. Málaga es una de las ciudades con mayor saturación de pisos turísticos, con la zona centro como epicentro del fenómeno a nivel estatal. A fecha de 3 de febrero, el Registro de la Junta de Andalucía (que opera desde 2017) tiene inscritas 12.791 VUT. Son un 19,6% que en febrero de 2024, cuando se supone que el Ayuntamiento empezó a limitarlas . El Ministerio de Vivienda, que el 1 de julio activó su propio registro, ha revocado en estos meses 1.845 solicitudes para VUT o alquileres de temporada en Málaga capital, pero la mayoría de estas viviendas siguen inscritas en el registro andaluz. La Junta de Andalucía y el Gobierno central dirimen quién tiene las competencias y el alcance de los dos registros ante el Tribunal Supremo y las autoridades europeas, que acaba de advertir contra la duplicidad. Selfies, fiestas y preservativos: “Damos la llave a cualquiera” Entre tanto, la colección de conflictos generada por la vida pseudo hotelera en las torres es amplia. En la norte aún recuerdan cuando un joven turista inmortalizó su verano en España colgando en Instagram un vídeo subido en la barandilla de la azotea, a una altura aproximada de 110 metros. Aquí la piscina está abierta las 24 horas del día todos los días del año, para garantizar que siempre se pueda hacer una fiesta con chapuzón en la azotea. En los baños es habitual encontrar vómitos o preservativos y en los pasillos de vez en cuando aparece algún turista borracho. Carrito de limpieza de viviendas turísticas ocupando un pasillo No es raro que los vecinos encuentren sus plazas de garaje ocupadas, porque un turista se despiste o se haga el despistado. Allí aguardan entre coches los carros de lavandería. El trajín de maletas por los pasillos es continuo. El primer verano desalojaron la torre sur porque unos turistas vaciaron los extintores, y ha habido conatos de incendio porque algunos apagan el cigarrillo donde encarta. “En una ocasión se incendió un macetero y empezó a desprender parte del material que caía por la fachada”, relata el presidente de la asociación: “Quemó el jardín en la planta 0. Por entonces no había toldos, pudo ser peor”. La suciedad y las bolsas de basura abundan, y los desperfectos por mal uso son habituales. Hace un año un turista empotró el coche contra la puerta del garaje, que estuvo dos meses estropeada. Esto supone un sobrecoste en la cuota comunitaria, que ronda los 200 euros. Los vecinos denuncian que apenas pueden usar las zonas comunes (piscina, gimnasio, sala de trabajo). La ligereza con la que actúan algunos turistas contrasta con las medidas de seguridad extremas del edificio, recogidas en un libro de 256 páginas que cada vecino debe conocer. Cada habitación tiene detector de humos.Cada año los bomberos organizan dos simulacros. “Está diseñado para ser muy seguro, pero luego le damos la llave a cualquiera”, se queja un vecino de la torre norte. La administración (dominada por las VUT) ni siquiera ha activado la función de la llave electrónica que limita el acceso a cada planta. Las dos torres de Martiricos estuvieron siempre marcadas por la polémica. Levantarlas en unos terrenos usados como aparcamiento donde históricamente se ubicaba el rastro agravó el problema de movilidad del barrio, obligando a talar decenas de árboles. Cuando se terminaron, media Málaga se llevó las manos a la cabeza: son dos estacas blancas fuera de escala que dominarán durante décadas la vista desde prácticamente cualquier punto de la ciudad. Las dos torres, vistas desde su base “El Ayuntamiento tiene que entender que este es un edificio singular. Un problema con una VUT en otro sitio tiene remedio, pero aquí no”, advierte un vecino, recordando incendios de grandes edificios. Aquí la altura fue desde el comienzo su principal rasgo de identidad, pero pronto se añadió la conflictividad. Los vecinos insisten: el edificio es seguro y no tienen nada contra el turismo, pero no pueden vivir con el trasiego continuo de turistas que no entienden dónde están, ni probablemente quieran hacerlo. “Y no puede prevalecer el negocio de unos pocos sobre la vida de los demás”.