Tenía la tentación de dedicarle alguna reflexión a la jornada de los enamorados y a la falta de amores que nos rodea, sin la vulgaridad de un envoltorio o una cenita de precio especial. Pero con la que está cayendo en el terreno de la convivencia social y política, y más allá de los amantes de Teruel, no me resisto a centrar estas líneas en cómo salir del atolladero en el que nos encontramos, ante la falta de acuerdos políticos que permitan gestionar desde la estabilidad y la sensatez los intereses generales de la sociedad. Ahí están los bloqueos autonómicos ante la falta de mayorías claras, o la ausencia de consensos en el Congreso que permitan sacar adelante leyes o presupuestos. Estamos muy lejos de Aristóteles, que concebía la política como deliberación racional orientada al bien común, o de Kant con su uso público de la razón.