Donald Trump empuja a Cuba hacia el precipicio asfixiando a su pueblo

No es la primera crisis importante a la que se enfrenta Cuba desde la caída del dictador Fulgencio Batista hace sesenta y seis años y la llegada al poder del régimen castrista. Pero no por ello es menos grave para los casi diez millones de habitantes de la isla, que sufren, una vez más en su vida cotidiana, el deterioro de la situación económica debido a las presiones impuestas por Donald Trump. A finales de la década de 1980, el régimen castrista tuvo que hacer frente a los desastrosos efectos de la caída de la Unión Soviética. Los cubanos llamaron a esos años el “período especial”. En aquella época, recuerda el diario español El País , Fidel Castro había considerado recurrir a lo que él denominó la "opción cero" : un racionamiento estricto, la suspensión del transporte público y también el cierre de escuelas y universidades... Finalmente, el país no llegó a esa situación extrema y pudo hacer frente a la crisis, a costa de grandes sacrificios. Una vez más, el corte del suministro de petróleo venezolano tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro a principios de año hace plausible ese escenario catastrófico , cuando el país está sometido desde 1960 a un embargo de Estados Unidos, que nunca ha aceptado la llegada al poder, a 150 kilómetros de sus costas, de un régimen revolucionario inspirado en el marxismo-leninismo. El lunes 9 de febrero, las autoridades cubanas han informado a las compañías aéreas internacionales de que ya no podrán abastecerse de queroseno cuando sus aviones hagan escala en Cuba . El día anterior cerraron algunos hoteles. Un duro golpe para el turismo, uno de los sectores que más ingresos genera. Entre enero y septiembre de 2025, según las cifras oficiales, las llegadas de turistas extranjeros cayeron un 20,5 % en comparación con el mismo período de 2024. El jueves 5 de febrero, el presidente Miguel Díaz-Canel anunció “tiempos difíciles”, en referencia a las medidas que Fidel Castro tomó durante el “período especial”. Hizo un gesto hacia Washington, diciendo que estaba dispuesto a dialogar “sobre cualquier tema que merezca ser abordado”. “El diálogo es imposible bajo presión”, añadió en un discurso televisado. “Debe desarrollarse sin condiciones previas, en pie de igualdad, respetando nuestra soberanía, nuestra independencia y nuestro derecho a la autodeterminación, y sin abordar cuestiones que puedan interpretarse como una injerencia en nuestros asuntos internos.” “La voluntad de Trump es asfixiar aún más a Cuba, con la esperanza de que esta vez funcione” , indica a Mediapart Thomas Posado, profesor de civilización latinoamericana en la Universidad de Ruán y coautor de Révolutions à Cuba. De 1868 à nos jours (Revoluciones en Cuba. Desde 1868 a nuestros días, edit. Syllepse, 2020). “Estados Unidos ya lo ha intentado muchas veces, es su objetivo histórico desde la década de 1960 y nunca ha funcionado. ¿Lo conseguirán esta vez? Esa es la cuestión.” Justo después de la operación militar en Venezuela, Donald Trump dijo que el régimen cubano estaba “a punto de derrumbarse”, ya que “obtenía todos sus ingresos del petróleo venezolano” y eso ya no era posible. El 29 de enero, el inquilino de la Casa Blanca reforzó la presión sobre la isla. Firmó una orden ejecutiva que impone aranceles adicionales a los productos de los países que, “directa o indirectamente, vendan o suministren petróleo a Cuba”. Para el presidente estadounidense, “las políticas, prácticas y acciones del Gobierno cubano constituyen una amenaza inusual y extraordinaria”. En un primer momento, el Gobierno mexicano suspendió sus envíos de petróleo. Desde 2023, los petroleros mexicanos zarpan desde la terminal de Coatzacoalcos, en el sureste de México, con destino a Cuba. Debido a la caída de las exportaciones venezolanas, México había decidido proporcionar una valiosa ayuda al régimen comunista para hacer frente a las numerosas escaseces y cortes de electricidad. En 2025, el país vecino se convirtió incluso en el principal proveedor de petróleo de Cuba, por delante de Venezuela . Pero, desde el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, tiene que hacer frente a las amenazas de la Administración estadounidense. El lunes 9 de febrero, durante su rueda de prensa diaria , denunció la actitud de Estados Unidos y calificó de “injustas” las sanciones impuestas por Washington “a los países que venden petróleo a Cuba”. Anunció que México enviará ayuda alimentaria al pueblo cubano. “Se puede estar de acuerdo o no con el régimen cubano” , declaró, “ pero nunca se debe perjudicar al pueblo . Por eso seguiremos apoyando a Cuba y emprendiendo todas las acciones diplomáticas necesarias para reanudar los suministros de petróleo, porque no se puede asfixiar a un pueblo de esta manera. Es muy injusto.” Claudia Sheinbaum aseguró que México también tomará “todas las medidas diplomáticas necesarias para impedir la imposición de aranceles a México por sus exportaciones de petróleo a Cuba”. El Gobierno cubano ha anunciado toda una serie de medidas para hacer frente a la crisis . En una intervención en la televisión pública, el viceprimer ministro, Oscar Pérez-Oliva Fraga, rodeado de varios ministros, las detalló el pasado viernes. “El combustible se destinará a la protección de los servicios esenciales para la población y a las actividades económicas indispensables”, anunció. Las administraciones y las empresas estatales se ven obligadas a adoptar la semana laboral de cuatro días y se reducirán los servicios de autobús y tren. Se generalizará el teletrabajo , en particular para las clases universitarias. Se ha cancelado la Feria Internacional del Libro de La Habana. Al mismo tiempo, el Gobierno desea desarrollar las energías renovables. Rusia, aliada de Cuba, ha anunciado que buscará soluciones para ayudar a la isla a superar esta mala racha. El lunes, el Kremlin denunció los “métodos asfixiantes” de Estados Unidos. “Estamos en contacto intenso con nuestros amigos cubanos a través de canales diplomáticos [...] y estamos tratando de posibles soluciones a estos problemas, al menos una posible ayuda” por parte de Moscú, indicó el portavoz, Dmitri Peskov. El 28 de enero, durante una audiencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, reiteró su deseo de ver “un cambio de régimen” en la isla comunista, aunque precisó que no abogaba por una solución militar. “Esto no significa que vayamos a hacer un cambio, pero nos gustaría ver un cambio. No hay duda de que sería muy valioso, una gran ventaja para Estados Unidos, que Cuba dejara de estar gobernada por un régimen autocrático”, declaró. Para el especialista Thomas Posado, Marco Rubio “hoy, como secretario de Estado, quiere que su sueño político se haga realidad. Un sueño que lleva años y años capitalizando electoralmente”. En 1961, Estados Unidos sufrió una terrible humillación en Bahía Cochinos, cuando fracasó estrepitosamente el intento de invasión militar de Cuba por parte de exiliados cubanos apoyados por Washington. Casi sesenta y cinco años después, Washington parece que quiere vengarse por fin. El imperio tiene buena memoria y un rencor tenaz. Traducción de Miguel López