Turismo de crecida: ríos desbordados, cascadas en plenitud y pantano a tope

El invierno ha cambiado el paisaje en Deza y Tabeirós-Terra de Montes. La cadena de frentes deja los suelos empapados, eleva los ríos y obliga a mirar al cielo (y a los cauces) con mezcla de respeto y fascinación. En las riberas se repite la misma escena: prados convertidos en charcas temporales, sendas que desaparecen bajo el agua y pasos que vuelven a recordar por qué se construyeron a cierta altura. Y, a la vez, un espectáculo de invierno que atrae a vecinos y visitantes: el turismo de crecida, la foto de la orilla anegada, el rumor ensordecedor del agua y, sobre todo, cascadas como la Fervenza do Toxa en su versión más poderosa.