Las borrascas diezman los bancos marisqueros y convierten los arenales en vertederos

La ráfaga de borrascas casi ininterrumpidas que en las últimas semanas se han sentido en Galicia deja imágenes a pie de playa bañadas por auténticas masas de basura; restos que las corrientes han sacado de los fondos y han escupido hasta la costa, donde se amontonan a la espera de ser purgados. El arquitecto británico David Chipperfield, afincado en la comunidad desde hace ya varias décadas, colgaba hace solo unos días un post en redes sociales sobre el estado de uno de los arenales de Corrubedo, bajo el título Plastic Harvest. So depressing —en español: Cosecha de plástico. Qué deprimente—. Para el patrón mayor de la Cofradía «San Francisco» de Vigo, Iago Soto, la intensidad de las inclemencias golpea por partida doble al marisqueo ya que, además de restringir la actividad temporalmente —en estos momentos más de lo esperado por una secuencia de nubes y chubascos que no termina—, también amenaza con elevar la mortandad de los bancos, producto de las fuertes lluvias y su efecto desalinizador. Pero más allá de la incertidumbre en torno a cómo estará el recurso una vez salga el sol —si habrá o no, y cuánto—, lo que llama ahora la atención es esa marea de desechos que inunda la costa. Una amalgama de contaminación puede ser letal para el desarrollo de los moluscos.