Casi todas las primaveras quedan a la vista sus cantos rodados y es raro el año que el Ayuntamiento no esparza varias toneladas de arena por su superficie para acondicionarla de cara a la temporada de baño. Pero a la concurrida playa de Santa Marta, en Baiona, le han salido unas dunas estos días. No ha sido un milagro, es que el Concello ha intervenido de nuevo para evitar que uno de sus arenales urbanos pierda todavía más.