«El que hizo algo así no está bien de la cabeza», sentencia Sindo Argiz al recordar lo sucedido en la noche del miércoles al jueves en la PO-841 cuando se dirigía en dirección a Santiago de Compostela. A su paso por Baloira, una piedra de unos seis kilos atravesó el parabrisas de su coche pasando entre el asiento del conductor y el pasajero y acabando en la parte trasera. «Tuve mucha suerte. Unos centímetros más a la izquierda y quedo ahí», valora.