La otra tarde, a eso de las 14 horas y cuando me dirigía a la parada de la villavesa en la calle Serapio Huici 14, en Villava y en dirección a Pamplona, llegó el autobús casi vacío, justo en el momento en el que estábamos pasando el paso de peatones, con los paraguas, ya que llovía bastante, un abuelo con su nieta de unos 5 años, una familia con tres hijos pequeños y yo mismo.