Eran bellos, enigmáticos y magnéticos, pero sobre todo John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette encarnaron algo que Estados Unidos no ha vuelto a tener: la sensación de una realeza moderna, sin corona pero con mito, un Camelot tardío construido a base de imágenes, estilo y una intimidad imposible. Coincidiendo con el estreno de 'American Love Story', la miniserie de Ryan Murphy inspirada en el libro 'Once Upon a Time: The Captivating Life of Carolyn Bessette-Kennedy', de Elizabeth Beller, su historia regresa no solo como un romance trágico, sino como el último gran relato de glamur americano antes de la era de la sobreexposición total, cuando aún era posible que el misterio sobreviviera al deseo colectivo.