Santi Santamaría, in memoriam (1957-2011)

Cuando un mediodía de febrero de 2011 (¡hace ya quince años!) mi esposa me llamó para decirme que mi amigo Santi Santamaría había muerto repentinamente, sentí una tristeza inmensa. Tristeza porque era mi amigo, alguien con quien había compartido mesa y conversaciones; tristeza porque la cocina perdía un enorme cocinero; y tristeza, finalmente, porque se iba el único contrapeso real al pensamiento dominante en la culinaria global de la época.