La Super Bowl hace tiempo que dejó de ser solo deporte. Es el mayor escaparate publicitario del mundo y, sobre todo, el mayor laboratorio social en tiempo real. De hecho, el verdadero partido se jugó en Instagram, X y TikTok. El gran protagonista fue Bad Bunny. Su actuación en el halftime show no solo generó millones de visualizaciones en cuestión de horas, sino que desencadenó un fenómeno digital paralelo: conversación masiva, memes, análisis de estilismo, teorías… y un gesto que disparó aún más el ruido: eliminar todas sus fotos de redes tras el evento.