Cuando los sanitarios atendieron a la víctima del secuestro en la casa de San José de la Vega, se encontraron con una persona que llevaba mucho tiempo sin recibir atención médica: presentaba en el cuerpo, afirmaron testigos, múltiples hematomas, tenía una brecha en la cabeza (por la cual recibió puntos) y había perdido varios dientes. Aunque lo más grave lo tenía en un ojo: había perdido la visión del mismo, algo que ocurrió, según narró ella misma, después de que su captor le propinase una paliza bestial.